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lunes, 27 de febrero de 2017

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald.

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald

La élite del capital en mediática disputa 


Al parecer, nadie que merezca el respeto de los respetables apoya a Trump. O eso dicen. Incluso es conocido que antes de su victoria electoral, el mismísimo George W. Bush., otrora paradigma del conservadurismo global, se posicionó contra el sufrido oligarca.1 También durante la campaña, el pobre multimillonario padeció el acoso de la mayoría de los medios masivos.2 Incluso una vez electo presidente, el septuagenario y mediático líder de la nueva derecha “nacionalista-internacional” encontró una inesperada y “temible” adversaria: Madonna, que auguró a la plebe que la adora una revolución “del amor” (es decir, sin expropiaciones).3 Por si fuera poco tener de enemiga a la menos virgen de todas las célebres damiselas de la siempre inmaculada industria del pop, ahora a Trump le ha surgido un nuevo problema con mediáticas curvas: Katy Perry. Así es, porque la también cantante, poseedora de la cuenta con más seguidores de Twitter, no deja de ensañarse con el Tío Gilito de la política mundial.4

Poco importa que la señorita Perry grabara un videoclip propagandístico para el Pentágono con el asesoramiento de los Marines para nutrir de mujeres sus filas o que hiciera diversos conciertos para ayudar a su ejército en sus imperialistas aventuras allende los mares.5 Ahora Perry está “concienciadísima” de querer proteger a los más débiles.6 La multimillonaria estrella del pop ha sido una convencida demócrata de toda la vida, es decir, desde que Obama ganó el Nobel de la Paz y prometió sin cumplir cerrar Guantánamo para siempre. Barak, por su parte, siendo presidente, animaba a los jóvenes a ir a los conciertos de su archiconocida amiga.7


Pero hasta con el primer presidente mulato en retirada de La Casa Blanca, Perry siguió fiel a los candidatos demócratas y no le guardó ningún rencor a Hillary Clinton, su otrora adversaria, a la que apoyó decididamente desde el inicio de su segunda intentona presidencial. Tanto cuando se enfrentó al izquierdista Bernie Sanders por la candidatura demócrata como cuando más tarde tuvo que vérselas con el victorioso vaquero republicano, agente Trump: Donald Trump. En su militancia, Perry, pese a tener unos padres ultraconservadores,8 llegó a grabar un vídeo semidesnuda a favor de Clinton y a prometerle una canción electoral.9 Pero nada de eso bastó para que la mujer de George pudiese continuar con el legado político de Barak: en otras palabras: la política Coca-Cola.

¿Pero en qué consiste esta chispeante y gaseosa praxis política? La política Coca-Cola es el soft power de Joseph Nye o la publicidad corporativa de siempre, que ni la descubrió Naomi Klein con No Logo ni Philip Knight con Nike, sino los asesores de Rockefeller en 1914 (tras una masacre obrera a manos de sicarios del empresario), derramada en la arena política.10 En bruto: a Dios rogando y con el mazo dando. Como Coca-Cola, sirviendo con su mano izquierda anuncios de relajada gente guapa y “enrollada” sonriendo en la playa mientras con la diestra deja a cientos de trabajadores sin empleo, aplasta la disidencia sindical o desobedece sentencias judiciales.11 La praxis Coca-Cola se basa en cometer las mismas fechorías capitalistas e imperialistas de siempre, pero con un halo de santidad “cool” que les hace parecer justo lo contrario de lo que son.

Para los convencidos de esta política del marketing (no, no hablamos de la mayoría de dirigentes de Podemos), Obama, por ser “negro”, era mejor y menos racista que sus predecesores, pese a que expulsó a más inmigrantes que todos los presidentes blancos anteriores.12 Hillary, por el mero hecho de ser mujer (siguiendo el absurdo prisma del posmodernismo todavía hegemónico en la izquierda), debería ser más moderna y sensible que cualquier hombre, pese a que en sus tiempos de Secretaria de Estado se alegraba de un modo ciertamente nada “maternal” del asesinato de sus enemigos políticos.13
Como aventuró Terry Eagleton hace casi veinte años y como ha confirmado recientemente Slavoj Zizek,14 hemos llegado a un punto en el capitalismo que ya ni siquiera es necesario, o cada vez resulta más prescindible, el hecho de otorgarle un rostro humano al fascismo que requiere cualquier sociedad de clases. En este sentido, Trump constituye el principio del fin de la moral pública en la política de masas controladas mediáticamente. Y no puede ser de otro modo viniendo de un hombre que, henchido en un mitin televisado, anunció su apoyo a las torturas en los interrogatorios: “¿Qué si apoyo los ahogamientos simulados? Te puedes apostar el culo a que sí”.15

El patoso Donald, hipercaricaturizado por la prensa “seria”, con su pose de John Wayne, es el inicio del fin de la política Coca-Cola. Es el ocaso del soft power de negros y mujeres travestidos, la extinción de las miradas cándidas y los hollywoodienses discursos para justificar lo injustificable. Trump es, por fin, el soñado héroe mediático del trabajador totalmente alienado por el discurso de aquellos que le oprimen. El presidente estadounidense es como aquel “héroe” de violentas películas de acción que tras masacrar a “los malos”, mientras le contemplan temerosos y moribundos, todavía es capaz de mofarse de ellos con sus propios chascarrillos.

En realidad, Donald Trump y sus mediáticos enemigos no son sino diferentes partes de la élite de la clase dirigente en disputa por controlar la superestructura capitalista actual. Donald y los nuevos protofascistas electos de derecha son los renovados rostros que necesita la lógica del capital en esta época de recortes sin recuperaciones. En este tiempo de capital mundializado y trabajadores nacionales enfrentados, de jornadas extenuantes pese a la robotización acelerada y el paro estructural, de necesarios chivos expiatorios a los que cargar la ira de los aplastados (siempre los otros: los no americanos, los inmigrantes, los musulmanes, etc.). El capital actual necesita a Trump y sus acólitos del mismo modo que el gran capital alemán se sirvió de Hitler poco antes de la II Guerra Mundial en un contexto de crisis económica con inquietantes similitudes con la actual.


Frente al supuesto Pato Donald de la política internacional, Madonna, Katy Perry y el clan Clinton son parte de una élite predestinada a la desaparición por ser disfuncionales para contener las contradicciones sociales que genera el capital hoy día. Por eso serán barridos por los vientos de la historia, del mismo modo que en un futuro no muy lejano, la actual izquierda será expulsada del mapa por ser francamente incapaz de unir y soliviantar a aquellos que son los únicos que pueden revertir la presente situación de creciente barbarie sociopolítica internacional: los trabajadores.

Aquellos a los que todavía no se les oye debido a lo fuerte que resuenan los altavoces de los de siempre en sus taponados y atolondrados oídos. Pero en algún momento se acabará la música de unos y empezará la de otros, del mismo modo que se acabó la de Coca-Cola/Obama/Perry en la política y llegarán las de las nuevas y burbujeantes estrellas protofascistas del pop que apoyarán a Trump. Así las cosas, hay que entender que el gran pecado que la élite “ilustrada” del capital no le perdona a Trump no es que sea racista, chauvinista o imperialista, sino que se está cagando (y disculpen la palabra) sobre el soft power que la industria cultural junto con el gobierno estadounidense cultivaron durante décadas desde el fin de la II Guerra Mundial para garantizar su hegemonía como potencia mundial. Trump y la nueva élite que lo apoya, están destruyendo su obra en cientos de artículos, libros, series de TV, películas, videojuegos o videoclips. Tanta diplomacia cultural, tantos cerebros engullidos, para que ahora venga alguien tan tosco a aguar la fiesta.

Quizás cuando deje de sonar como cool el himno de EUA por la mala imagen del Donald constructor de muros, comience a resultar atractivo el himno de La Internacional o alguno de semejante contenido en las mentes de los sometidos. ¿Nostalgia marxista? Peores cosas se han visto. Quizás en forma de rap o con guitarras eléctricas, pero, ¿quién se esperaba acaso que alguien como Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos hace tan solo ocho años cuando el Yes We Can de Obama sonaba victorioso en los oídos del confundido progresismo mediático globalizado?

No debe resultar sorprendente que los enlatados cantos de sirena de la élite “buena” resuenen por todo el orbe, lo lamentable es que nosotros, en tanto que asalariados, los tarareemos. Lo grave es que nos creamos su propaganda disfrazada de refrescantes anuncios y pegadizos videoclips, que pensemos que el mañana lleno de amor y convivencia multicultural que nos garantizan si apoyamos a “sus buenos” serán posibles en nuestra realidad. Precisamente aquí, en una sociedad-mundo que todavía sin asentarse se resquebraja por doquier debido a la lógica del capital que amenaza con explotar impidiendo la consolidación de los antiguos sueños de emancipación que nos llevaron a lo mejor del presente. Es decir, los sueños de un mañana donde los ciudadanos nacionales, los inmigrantes y los refugiados dejen de serlo para transformarse en lo que ya son pero casi nadie reconoce: trabajadores internacionales. Si lo hacemos bien, esta vez lo serán, lo seremos, de una sociedad-mundo sin clases, sin muros ni fronteras. El único espacio posible donde los Derechos Humanos dejarán de ser papel mojado para, por fin, habitarnos.

El presente artículo fue finalizado el 20 de febrero de 2017 y publicado en el Topo Express. Su reproducción, siempre que sea sin ánimo de lucro, se cite la fuente y la autoría, será libre bajo licencia Creative Commons.
Notas:
  1. Bassets, Marc (2016), “Los Bush dan la espalda a Donald Trump”. En El País, [en línea], 6 de mayo: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/05/estados_unidos/1462472195_378079.html (Consultado el 16/02/2017).
  1. Lo que le valió el apoyo de despistados trabajadores que lo catalogaron de “antisistema”.
  2. Gallón S., Angélica (2017), “Madonna: su furia contra Trump, su revolución del amor y sus ganas de estallar la Casa Blanca”. En Univisión, [en línea], 21 de enero: http://www.univision.com/estilo-de-vida/trending/madonna-su-furia-contra-trump-su-revolucion-del-amor-y-sus-ganas-de-estallar-la-casa-blanca (Consultado el 20/02/2017).
  1. Katy Perry, con más de 95 millones de seguidores, es la cuenta más popular del mundo en Twitter, seguida de otra estrella del pop, el canadiense Justin Bieber, con más de 91 millones de fans (Consultado el 16/02/2017). Esta cantante no deja de increpar a Trump: Gomar, Ignacio (2017), “La reacción de las famosas ante la era Trump”. En El País, [en línea], 13 de noviembre: http://elpais.com/elpais/2016/11/11/viva_la_diva/1478856747_394566.html (Consultado el 20/02/2017).
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], pp. 350/354.
  1. Con su videoclip Chained to the Rythm (2017), en el cual precisamente critica lo que ella misma ha estado haciendo todo el tiempo desde su Olimpo de Dioses y Diosas prefabricados de la industria del pop: alienar a la juventud global y apoyar a la élite del poder.
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 332.
  1. Ibídem, p. 7
  2. Sobre el vídeo: Jerkovich, Katie (2016), “Katy Perry Votes Naked In Latest Video To Turn Out The Vote For Hillary”. En The Daily Caller, [en línea], 27 de septiembre: http://dailycaller.com/2016/09/27/katy-perry-votes-naked-in-latest-video-to-turn-out-the-vote-for-hillary-video/ (Consultado el 20/02/2017). Sobre la canción: Showbiz (2016), “Katy Perry quiere componer el tema electoral de Hillary Clinton”. En La Opinión, [en línea], 24 de junio de 2014: http://laopinion.com/2014/06/24/katy-perry-quiere-componer-el-tema-electoral-de-hillary-clinton/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. En la llamada “Masacre de Ludlow” en 1914: Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 551.
  1. Coca-Cola en lucha (2016), “Somos Cocacola en lucha”. Madrid: La Oveja Roja.
  1. García Marco, Daniel (2016), “Estados Unidos, ¿se merece Barak Obama que lo llamen “deportador en jefe”? En BBC, [en línea], 27 de enero: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160120_obama_deportaciones_eeuu_dgm (Consultado el 20/02/2017).
  1. Por ejemplo, cuando se enteró del brutal asesinato de Gadaffi. Aquí el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y (Consultado el 20/02/2017). La reflexión: Wight, John (2016), Hillary Clinton and the Brutal Murder of Gaddafi”. En Counter Punch, [en línea], 21 de octubre: http://www.counterpunch.org/2016/10/21/hillary-clinton-and-the-brutal-murder-of-qaddafi/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. Eagleton, Terry (2005), Ideología. Una introducción. Barcelona: Paidós [1995]. Sobre Zizek: BBC News (2017), “Slavoj Zizek on Trump and Brexit”. En YouTube, [en línea], 17 de enero: https://www.youtube.com/watch?v=2ZUCemb2plE (Consultado el 20/02/2017).
  1. EFE (2017), “Trump apoya la tortura en los interrogatorios como método efectivo para combatir el terrorismo”. En El Mundo, [en línea], 27 de enero: http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/26/58896262e5fdeaad368b465f.html (Consultado el 20/02/2017)
Libro del autor:

sábado, 12 de enero de 2013

A Katy Perry le gusta trabajar con el Pentágono

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Cómo las Industrias Culturales Hegemónicas propagan la ideología burguesa entre los jóvenes.

Jon Juanma

Estos días no dejamos de escuchar en los comercios, en la televisión o en las pistas de baile, la canción de moda del momento: el Gangnam Style de PSY. Con el videoclip de la canción, el artista surcoreano ha conseguido convertirse en el intérprete del vídeo más visto en Internet de todos los tiempos, superando holgadamente los mil millones de espectadores1. Sirva este ejemplo, o los más de 800 millones del “Baby” de la súper-estrella adolescente Justin Bieber2, para resaltar el poder de convocatoria social que tienen los videoclips entre los más jóvenes. Esta enorme capacidad de atracción de miradas y el poder social derivado de ella, sirven a las Industrias Culturales Hegemónicas (IICCHH) no solo para aumentar sus beneficios como empresas transnacionales, sino también para reproducir y ampliar la hegemonía burguesa en el mundo. Conformando sueños y modelos de vida, distraen a los jóvenes de las clases populares del decurso de su maltratado mundo real y proyectan sus esfuerzos (y su libido) hacia objetivos vacuos que en la mayoría de casos sólo les acarrearán frustraciones (como conseguir una chica o un chico tan guapos como los de los videoclips, acumular riquezas materiales o cultivar una competencia exacerbada respecto a sus semejantes).

A mitad del pasado año se estrenó con gran éxito internacional el videoclip “Part of Me” de la estadounidense Katy Perry. Cerca de 150 millones de personas alrededor del globo, una población equivalente a las de Argentina, España y Alemania juntas, visualizaron el vídeo desde sus ordenadores. Por esta contrastada capacidad para generar ingresos, Perry es una de las cantantes más importantes del momento. Con su disco “Teenage Dream”, lanzado en 2010 y del cual todavía se lanzan singles (van por el séptimo), consiguió algo que ninguna mujer había logrado en la historia: colocar cinco números uno seguidos en las listas de los Estados Unidos 3. La canción que nos ocupa fue el sexto sencillo del álbum y tiene una letra que narra el desengaño producido por un desamor. Éste le permite a Perry darse cuenta que pese a todo el daño y lo que su ex se ha “llevado” de ella, hay una parte de su persona que no podrá arrebatarle jamás (“Part of Me”). Hasta aquí nada especial que distinga a ésta de otras canciones que suenan constantemente en cualquier “Top Éxitos” del mundo.

Sin embargo, la diferencia específica se produce cuando el Pentágono decide cofinanciar el videoclip del single. Para ello, la división del Departamento de Defensa de los EEUU para la relación con las industrias culturales se puso de acuerdo con la discográfica Capitol Records (propiedad de Universal Music Group y ésta a su vez de la multinacional Vivendi) para darle un giro semiótico a la anodina semántica de la letra de “Part of Me”. Así, lo que era un desengaño amoroso al uso con una reafirmación de la identidad por la despechada, se transforma en un desengaño amoroso que acaba en la exaltación del ejército de los Estados Unidos. ¿Por qué? Pues porque en la narrativa del vídeo, cuando el personaje interpretado por Perry descubre a su novio tonteando con otra chica, ésta decide alistarse en el ejército tras ver un anuncio en la gasolinera a la que se dirigía con la intención de comprar alcohol para emborracharse. Lo que sigue es una orgía de estrellas de la bandera estadounidense ondeando al viento acompañadas de estoica y heroica disciplina militar con promesas de confianza corporativa. Todo ello aderezado con adolescentes jugando con armas de última tecnología y un largo etcétera previsible nada más vemos a la señorita Perry calzándose las botas militares.

El videoclip fue cofinanciado por el Pentágono que “amablemente” dispuso al equipo artístico de todo el material bélico necesario para la grabación (tanques, helicópteros, lugares de entrenamiento, etc.) y los extras (80 marines del ejército que cambiaron sus maniobras habituales por las necesarias para el rodaje con una estrella del pop)4. La sospecha pública de esta maquiavélica ligazón la expuso Naomi Wolf, excolaboradora de Al Gore, en un artículo publicado en The Guardian5. En éste indicó que le gustaría saber si Perry cobró del Pentágono y llamó a un boicot contra la artista por su apología a la violencia militar. Por supuesto, la ídolo adolescente se abstuvo de responder, pero sí lo hicieron las empresas que le dan cobertura y aprueban estas prácticas. Como fue el caso de la cadena Fox, que en boca de “expertos” censuraron los sospechas de Wolf como “absurdas” y “ridículas”6. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el propio Jason Johnston, encargado de las relaciones entre los marines y la televisión, declaró a la prensa los objetivos promocionales del videoclip y su relación con Perry. Eso sí, a su manera7.

Hay que reconocer que el Pentágono y sus colaboradores hicieron un gran trabajo de propaganda. Primero, utilizaron astutamente una referente para las adolescentes que estaba triunfando como ninguna mujer en la historia del pop. Segundo, para alejarla de su rol típico de estrella glamurosa, que hubiera impedido la identificación con el público objetivo de la producción, la caracterizaron con la ropa propia de una joven de clase trabajadora. Para ello, se esforzaron por adecuar el atrezzo al de una pequeña ciudad del interior de los Estados Unidos (coches viejos, aburrida arquitectura de oficinas, urbanismo neoliberal, etc.) y ajustaron el cromatismo del vídeo hasta mostrar unos tonos grisáceos que enfatizaban la desesperación inicial de la protagonista y su mundo huérfano de sueños. Todo estos recursos ayudan a que la identificación se produzca con las adolescentes que admiran a Perry. Estas chicas del interior, perdidas en un mercado laboral inhóspito y con unas expectativas de vida quebradas tras las deslocalizaciones industriales y los recortes sociales, son reclamadas por un videoclip que aboga para que den el paso alistándose al ejército norteamericano como modo de vida. De este modo podrán acabar sus estudios, tener una remuneración económica que las haga “independientes” y hallar esa part of me que el capitalismo les robó y ahora les promete devolver una vez cumplido su servicio al imperialismo que los conglomerados capitalistas y su complejo político-militar necesitan. Esta ligazón entre el complejo armamentístico del capitalismo estadounidense y las industrias de contenidos culturales fue muy bien presentada hace unos años por la directora Maria Pia Mascaro y el director Jean-Marie Barrère en su documental “Hollywood y el Pentágono: amistades peligrosas”8. Colaboración estrecha que ya se produjo en el pasado reciente con películas tan taquilleras como lo fueron “Top Gun”, “Pearl Harbor” o “Transformers”. Esta colaboración activa entre el Pentágono y la industria del cine, la televisión o el videoclip, también se produce con más intensidad si cabe en el mundo de los videojuegos9.

Todos aquellos que trabajamos para construir una sociedad donde no seamos tratados como mercancías y donde la acumulación de riquezas no radique en traficar con nuestras vidas, debemos darnos cuenta de la importancia de la lucha de clases en el terreno cultural. Cuestión respecto a la que desde hace tiempo los grandes poderes son conscientes, pero que a los esclavos asalariados todavía nos cuenta ver y prestarle la atención que merece. Ojalá sirvan estas líneas para tal propósito y podamos construir desde abajo una hegemonía socialista coherente que acabe lo antes posible con este capitalismo que nos asfixia. La lucha también se desarrolla en la arena cultural y mejor será que libremos todo nuestro potencial creativo en ellas, proponiendo nuevos valores y horizontes emancipatorios que impregnen nuestros sueños de futuro compartido . Nuestras vidas dependen de ello.

* Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez, artista plástico e investigador de las Industrias Culturales en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante.

Correo de contacto: jonjuanma@gmail.com

Este artículo con derechos Creative Commons fue finalizado el 12 de enero de 2013 y el videoclip se puede ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=uuwfgXD8qV8 (traducido al castellano en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=xKg5d1Y6G6g).

Notas:

1. YouTube blog oficial:Gangnam Style Makes YouTube History: Firs Video to Hit 1 Billion Views, 21 de diciembre de 2012:

2. Vídeo oficial deBabyen el canal de Vevo de YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=kffacxfA7G4 (2013/01/12). A día de hoy, suma un total de 820.415.468 visitas.

3. Este récord anteriormente sólo lo había conseguido el fallecido Michael Jackson con su discoBad. Trust, Gary: Kat Perry Makes Hot 100 History: Ties Michael Jackson's Record. Billboard, 17 de agosto de 2011: http://www.billboard.com/#/news/katy-perry-makes-hot-100-history-ties-michael-1005318432.story (2013/01/12).

3. Wolf, Naomi:Katy Perry and the military-pop-cultural complex. The Guardian, 16 de abril de 2012:

4. Steele, Jeanette: 2Pendleton Marines Star in Katy Perry Music Video. U-T San Diego, 23 de marzo de 2012: http://www.utsandiego.com/news/2012/mar/24/tp-pendleton-marines-star-in-katy-perry-music/ (2013/01/12).

5. Wolf, Naomi:Katy Perry and the military-pop-cultural complex. The Guardian, 16 de abril de 2012: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2012/apr/16/katy-perry-military-pop-cultural-complex (2013/01/12).

6. Uno de los expertos que criticó a Wolf fue Glenn Selig, profesional de las Relaciones Públicas, ver en: New York Daily News:Feminist critic Naomi Wolf: Boycott Katy Perrys music; Author callsPart of Mevideo aglorification of violence’”. New York Daily News, 31 de marzo de 2012: http://www.nydailynews.com/entertainment/music-arts/feminist-critic-naomi-wolf-boycott-katy-perry-music-author-calls-part-video-glorification-violence-article-1.1053718?localLinksEnabled=false (2013/01/12).

7. Steele, Jeanette: 2Pendleton Marines Star in Katy Perry Music Video. U-T San Diego, 23 de marzo de 2012: http://www.utsandiego.com/news/2012/mar/24/tp-pendleton-marines-star-in-katy-perry-music/ (2013/01/12). Uno de los e

8. Mascaro, Maria Pia y Barrère (2003),Jean-Marie: Hollywood and the Pentagon: a dangerous liaison.. Se puede ver la versión en inglés aquí: http://www.youtube.com/watch?v=3r20a7nHpnY (2012/01/12) En 2004, con el tripartito en el gobierno catalán, se emitió en catalán en la TV3 en el programa60 Minuts: http://www.tv3.cat/actualitat/147788001/Hollywood-i-el-Pentagon-amistats-perilloses-dimecres-a-60-Minuts (2012/01/12).

9. Dan Gardner, director de Programas y Políticas de Alistamiento y Entrenamiento del Departamento de Defensa de los Estados Unidos afirmó que "Como las nuevas generaciones tienen un lenguaje digital mucho más fluido, los videojuegos son herramientas virtuales que nos permiten ampliar la base de reclutamiento, facilitan el aprendizaje de nuestros soldados y nos ayudan a expandir la cultura militar en la sociedad".Los videojuegos, la nueva apuesta del Pentágono. La Nación, 7 de junio de 2010: http://www.lanacion.com.ar/1272571-los-videojuegos-la-nueva-apuesta-del-pentagono (2013/01/12).

FE DE ERRORES

En la parte que digo que Katy Perry se dirige a la gasolinera para "emborracharse" es muy posible que me equivocara pues parece que compra una lata de te verde de la marca Arizona. Sin embargo, ni siquiera en el vídeo a alta resolución es posible fijarse en esto ya que el objetivo de la cámara en ningún momento enfoca la marca de la lata que coge Perry del estante y sólo se puede elucubrar al respecto si se conoce la lata de esa determinada marca. No lo considero un caso de product placement porque si fuera así se enfocaría nítidamente para publicitarla. Pido disculpas a lxs lectorxs por esta posible precipitación que en nada cambia lo fundamental del texto, es decir: el ser un producto de propaganda del ejército estadounidense.