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lunes, 3 de octubre de 2016

The Music Video Dictatorship (La Dictadura del Videoclip, English Synopsis)





'The Music Video Dictatorship. Musical Industry and Manufactured Dreams'
Author: Jon E. Illescas (Cartoons by Miguel Brieva)
Lenght: 608 p.
Language: Spanish
Firs Edition: December 2015
Second Edition: September 2016

Synopsis:

How has Katy Perry finished working for the Pentagon and Shakira for the President of the United States? Why are there so few commited artists in the midst of economical crisis? How do the songs which all of us know became fashionable?What's the relationship between music videos and the lack of critical awareness of a large proportion of young people? In this piece  of multidisciplinary work, the hidden connections between pop celebrities, the cultural industry, drug mafias, high level  politics and global capitalism are expossed. Analysing the assets and the operation of the big corporations run the music industry, this book reveals how the dominant elite of a ruling class reproduce what they deem to be appropiate values and ideologies to renew their power.

With the development of the Internet, music video has become one of the cultural product most readily consumed by young people globally. This is the dominant story telling device of our time, eclipsing the traditional mediums of  books, films, videogames or TV programmes. Based on the analysis of  the 500 most viewed YouTube music videos, this book exposes the constants and the absences of this audiovisiual stream which influences millions of young people's lives. In addition to this, it maps the critical biography of the 20 most important pop stars highlighting controversial aspects of their road to power. Moreover, ´The Music Video Dictatorship' analyses the music which is swimming against the tide, exposing the censorship which it faces and suggesting its future possibilites.

An explosive book that, in an entertaining way and with a sense of humor, brings together the clarity of its exposition, theoretical coinsideration and scientific rigour. An original work that is not like anything you have read before and will be essential not only for those who want to critically understand the current pop music, but also for those activists or educators who want to build a better world.


What the media says?

“An explosive work in which the rigour and the depth are not at odds with an entertaining reading and a sense of humor” DiarioFolk.

“Illescas has written such an intersting book, with highly detailed and indisputable interest which grabs you from the first chapters” Periodistas en Español.

“This essential book is pure dynamite” Nega, raper from Los Chikos del Maíz.

“Illescas makes a major contribution in recent decades to update the Marxist analytical of reality (…) This is a book you can read with the same intensity as a good novel” Rafael Díaz-Salazar in Viento Sur.

“Rarely the mainstream music video has been so extraordinarily analyzed as in this book” RTVE.

“The reader will discover the music video world, the tools to understand cultural domination, the mainstream music video analysis, the ideological reproduction and the passive consensus across the cultural industry” Manuel S. Jardí in Le Monde Diplomatique.

“Sex, drugs and pop: the music video dictatorship in the YouTube Era” Carlos Garsán en Valencia Plaza.

“The music video used to be a format as omnipresent as poorly studied. For that reason we needed a book like “Music Video Dictatorship” Víctor Lenore in El País.

“Music is not innocent and “The Music Video Dictatorship” is an excellent book to answer a crucial question: How does music influence our lives?” David Becerra in El Confidencial.


Author

Jon E. Illescas (Orihuela -Spain-, 1982) is PhD “Cum Laude” in Sociology and Communications from the University of Alicante and graduated in Fine Arts by Miguel Hernández University of Elche with several prizes like “Final Degree Award” and “5 Stars Student Award”. In addition, he is a plastic artist and the inventor of Socioreproductionism under the pseudonym of “Jon Juanma”. He has writen more than 60 publications about Culture, Geopolitics, Art, Communications and Economics. Some of them have been translated into Portuguese, Italian and English. In 2012, he published his first book, Nepal, la revolución desconocida (“Nepal, the unknown revolution”). He worked several years in the University of Alicante and Complutense University of Madrid. The results of his doctoral thesis were reported in mainstream media in Spain and Latin America. This study was the scientific basis of “The Music Video DictatorShip”.


martes, 28 de abril de 2015

Gramsci y la nueva civilización





Reflexiones sobre marxismo y cristianismo
Jon E.  Illescas (Jon Juanma)*

El 27 de abril de 1937, en Roma, se apagó la llama de uno de los marxistas más lúcidos del siglo XX. El que fuera máximo responsable del Partido Comunista de Italia abandonó este a veces árido e ingrato mundo, después de una década de reclusión en las cárceles de Mussolini. Sin embargo, pese a su partida, nos dejó una serie de reflexiones políticas de incalculable valor que todavía nos pueden iluminar en la oscuridad de nuestro planeta. El conjunto de apuntes y reflexiones que escribió durante el tiempo en que fue preso del fascismo se conocen como los Cuadernos de las Cárcel, obra magna del pensamiento político contemporáneo.

Antonio Gramsci fue un dirigente comunista atípico. En primer lugar porque aunque era fiel al principio del marxismo por el cual la estructura de la sociedad está determinada por su base económica (esto es, fuertemente condicionada por el conjunto de las relaciones de producción en diálogo con las fuerzas productivas), también fue uno de los primeros en otorgarle gran importancia al estudio de la cultura como retroalimentación necesaria de aquella. Y en segundo lugar porque dentro de la cultura prestó mucha atención a la religión cristiana, tanto en su vertiente católica como protestante. Lo que para la mayoría de los marxistas era simplemente parte del conjunto de la superestructura, que se derrumbaría con el fin del capitalismo, para Gramsci era un fenómeno más complejo del cual se podía aprender para construir una sociedad donde los ser humanos no explotaran a sus iguales.

Esto era así porque Gramsci, pese a su ateísmo, entendía que para construir una sociedad sin clases no bastaba con colectivizar la economía. El movimiento comunista necesitaría no sólo un programa económico con el que superar el régimen social basado en la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado, sino que también precisaría de una reforma moral e intelectual. Con ella, la clase obrera podría crear una cultura contrahegemónica a la burguesa dominante y así guiar al resto de sectores populares hacia la toma del poder. Una vez en él la nueva cultura se convertiría en hegemónica y la sociedad civil se transformaría paulatinamente en un organismo autorregulado donde la coerción estatal fuera crecientemente innecesaria. Gramsci pensaba que esta cultura liberadora sería el materialismo histórico, también designado como filosofía de la praxis. 

El cristianismo emancipatorio, comprometido con la realidad y la lucha contra las injusticias de su tiempo, puede aprender mucho de las reflexiones gramscianas. Puede y debe ser parte de esta reforma moral e intelectual que lleve a la sociedad a desprenderse de las opresivas cadenas del capitalismo. Un sistema social internacional que con su búsqueda incesante de beneficios produce en los sujetos una cultura individualista, consumista y posesiva que corroe las posibilidades de una vida cristiana. 

Sin embargo, pese a sus lúcidas reflexiones, Gramsci  no sólo estaba preso por los barrotes de la cárcel sino también por ciertas rígidas concepciones de la III Internacional. Por esa razón, aunque organizativamente observaba a la religión como un modelo del que aprender para popularizar la nueva cultura, la seguía caracterizando como un obstáculo para la emancipación humana. Así partiendo de Gramsci, debemos ir más allá de sus limitaciones, y entender que en realidad, los cristianos pueden aprender mucho de la crítica marxista al capitalismo y los marxistas (y otros anticapitalistas) deben aprender mucho de la genuina praxis cristiana si quieren conocer alguna vez el socialismo. Porque como decía Machado “se hace camino al andar”. Sólo construiremos una nueva y más evolucionada sociedad si comenzamos a cimentarla desde nuestro día a día y no cuando alcancemos el poder. Porque si dejamos esa titánica tarea para después, no habrá cimientos que tras su conquista puedan sostenerla. Para que perdure se precisa de nuevos hombres y mujeres, con nuevas formas de sentir. 

Aquí es donde el cristianismo coherente puede iluminar la senda revolucionaria, desde el amor, la solidaridad y la humildad que guio a Jesús de Nazaret en su praxis liberadora. Su pasión por la verdad y la justicia, su compromiso por la transparencia en el camino, pueden ser un potente antídoto contra la miseria del realismo político que con cinismo posterga la revolución hacia un mañana que no arriba, mientras en las distancias cortas se ufana por conseguir espacios de poder envenenados con la lógica del adversario. Así, dinamitando su moral, con el conocido mantra que reza que el fin justifica los medios, los anticapitalistas destruyen fatalmente la sociedad que pretenden construir desde la misma travesía. No hay nada más marxista que entender los peligros de esta dialéctica negativa, no hay nada más cristiano que ofrecer las herramientas para superarla.

* Jon Juanma es el seudónimo artístico de Jon E. Illescas Martínez, licenciado en Bellas Artes y Doctor en Sociología y Comunicación. 


 
Este artículo fue originalmente escrito para entreParéntesis a finales de abril de 2014. Tiene licencia internacional Creative Commons 4.0 por lo cual se puede compartir siempre que no exista finalidad comercial, se reconozca la autoría y se respete la integridad del texto.

lunes, 30 de enero de 2012

Onde estaria Gramsci na decadente Europa atual?


(Comemorando o 121º aniversario de su nacimiento)


Autor: Jon Juanma
Tradução: Fernanda Dewes

Antonio Gramsci foi um revolucionário, teórico marxista, jornalista e filósofo; que chegou a ser um dos principais dirigentes do Partido Comunista italiano nos vinte anos do século passado (atingindo o cargo de Secretário Geral). Morreu em um 27 de abril, o do ano de 1937. Nesse momento, com 46 anos de idade, extremamente doente, Gramsci estava a ponto de sair da prisão. Lúgubre morada na qual o regime de Mussolini o havia confinado, arrancando-lhe dos braços da humanidade por ser, precisamente um de seus grandes homens: sensível, comprometido com os de sua espécie e brilhantemente inteligente. Inevitavelmente todas essas qualidades o fizeram um destacado e honesto dirigente dos explorados: a classe obreira italiana. Primeiro, como membro do partido socialista, depois, liderando o partido comunista de seu tempo. No entanto, a mesma razão o colocou na mira dos exploradores.

Hoje em dia, quando se cumpre o 121 aniversário de seu nascimento, diante dos acontecimentos que se precipitam como uma cascata sobre o pescoço das classes populares europeias, entre recortes sociais, mercados insaciáveis e agências de rating, cabe perguntar-nos: Onde poderíamos encontrar, em nossa atualidade, um pequeno homem como Antonio, com sua imensa estatura moral? Aqui me ocorrem ao menos três respostas. Depende se contestarmos atendendo a sua dimensão política, a intelectual ou a humana.

Como o político que era, não seria difícil imaginá-lo em algum dos maiores partidos comunistas ou de esquerda de qualquer um dos países europeus atuais. O comunismo está quase tão mal visto hoje como estava ontem e pior estará, portanto, a analogia parece-nos plausível. Lamentavelmente, por hora, as ideias marxistas não gozam da mesma popularidade entre a classe trabalhadora de nossos dias, que na italiana do século passado, quando uma parte importante dela ainda tinha como referencial a recém nascida União Soviética e lutava-se por um horizonte pós-capitalista. Essa é uma disciplina pendente para os marxistas de hoje: chega (outra vez) a hora da revolução e nos pega com os pés trocados e os deveres por fazer...Desde logo está claro que Gramsci seria o contrario a um apolitico. Ele odiava a indiferença como uma força que afoga qualquer progresso histórico. Sem dúvida, nesses momentos, Gramsci estaria arriscando sua pele brandindo razões e lutando por uma humanidade que merecese tal nome. 

Em contrapartida, como intelectual (orgânico) que era, poderiamos imaginar-lo nos centros de trabalho, de estudos e nas ruas agitando aos melhores filhos do povo. Nestes dias de janeiro, o veriamos lutando contrahegemonicamente às tentativas do bloco dominante atual, que busca suprimir espaços de liberdade na rede, batalhando contra SOPA, a Lei Sinde e todas as leies semelhantes. Além disso, seguindo sua proposta de intelectual orgânico da classe obreira, temos a certeza de que não seria o assalariado de nenhum jornal burguês, mesmo que esse se proclamasse progressista ou de esquerdas, porque devido ao seu inevitável compromisso obrero, frente ao patrões e aos politiqueiros de esquerdas, ja faria um tempo, o teraim proibido de escrever em qualquer uma de suas páginas. Tampouco estaria em nenhum partido membro da Internacional Socialista, que deixou enterradas ao largo do século XX, as ideias de Karl Marx e dos socialistas da Comuna de Paris, para acabar abraçando a impossível mão invisivel de Adam Smith, balaçando o berço, quer dizer, os mercados.

Para finalizar nossa fantasia revolucionária, poderiamos perguntarnos: onde estaria Gramsci como ser humano? A resposta é simples: na prisão. Ou, a ponto de entrar. Porque quanto se trata de Gramsci não podemos separar seu compromisso político, intelectual ou ético de seu compromisso humano, porque para ele todas essas dimensões convergiam até a liberação dos seus semelhantes, todas elas esculpiam harmonicamente a essência de sua pessoa, muitas vezes, postas em tensão pelos sofrimentos de sua presença, sua matéria, que nunca foram suficientemente doloridos para extinguir suas ansias revolucionárias de amor infinito ao genero humano.

Hoje, igual a ontem, só que muito pior, o capital financeiro junto aos “governos fantoches” e o grande capital industrial, formam a força macabra e demolidora de um imperialismo (Lenin) de carácter pornográfico (Fontes) e “protonecrófilo” (Fromm) que tenta levar a maioria directamente a tumba. Tudo isso com o único fim de poder garantir novas expropiações que assegurem a reprodução e acumulação constante de plusvalia, cada vez mais concentrada em mãos de uns poucos sádicos magnatas capitalistas. Hoje, como nos tempos de Gramsci, os espaços de democracia (mesmo os burguêses) tendem a desaparecer, enquanto que a ditadura do capital avança com passos firmes; primeiro mostrando uma pata, depois, seus afiados caninos e cada vez mais, seu demoniaco corpo de mil tentáculos, todos sedentos de corpos esquartejados para oferecer nas piras dos mercados internacionais, em que, impunemente, se trafica todos os dias com a vida e a morte de milhares de nossos irmãos.

Se nao fizermos algo grande em breve, logo vamos ter vários intelectuais orgânicos nas prisões europeias, a numerosos familiares que visitar atrás das grades, a vários Gramsci entre quatro paredes, encarcerados como se fossem criminosos da pior espécie, como se fossem grandes banqueiros ou especuladores (desculpem a redundância). Seguramente, não foi para isso que Gramsci passou vinte anos da plenitude de sua vida na prisão, enquanto seus filhos cresciam sem o olhar cúmplice de seu pai e enquanto sua mulher sucumbia frente a insuportável ausência de seu amado. Não foi para isso que Gramsci esteve escrevendo em pequenos cadernos, as escondidas, para que depois de tudo não tenhamos aprendido nada e, por nossa inatividade, voltemos, sem a ajuda de uma máquina do tempo, ao principio do século, em que viveu o revolucionario italiano e, talvez, mais atráz: talvez aos anos de marx e Engels, a brutal exploração do século XIX. Mas desta vez, como sabemos que a história não se repete do mesmo modo, estaremos rodeados por uma paisagem repleta de nanotecnología, internet móvel, e câmaras de videovigilância controladas desde um não tão distante espaço “exterior”.

Partindo dessa afirmação, Antonio merece que lhe brindemos uma boa homenagem. Merece, como minimo, uma revolução. Sabemos que temos motivos de sobra para rebelar-nos e temos também que estudar, trabalhar, lutar e organizar-nos para construir uma revolução que mereça tal nome. Para isso temos que aprender com os erros passados, enquanto nos armamos de solidariedade e fraternidade internacionalista, únicas armas que nos guiaram ao princípio da vitória: o amanhecer do mundo socialista e de uma terra onde a paz e a liberdade possam por fim começar a florecer. Será nada mais e nada menos que o princípio da verdadeira democracia pela qual Antonio Gramsci entregou sua vida. Definitivamente foi um revolucionário a quem faltou uma revolução.

Nós a faremos em seu nome.

Jon Juanma é o pseudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, investigador da FCM na Universidad de Alicante e na Universidade Complutense de Madri.

Seu e-mail: jonjuanma@gmail.com

Notas:

  1. Gramsci chegou ao mundo em 22 de janeiro de 1891.
  2. Entre outras classes populares, como diz Rafael Diaz-Salazar, não podemos esquecer que não são nem os europeus, nem estadosunidenses os que mais sofrem com a esta crise do capitalismo, e sim, as classes exploradas dos países empobrecidos.
  3. Gramsci, devido a uma doença que sofreu na infancia, não cresceu mais que um metro e meio.
  4. Foi eleito deputado da assembleia italiana em Roma.
  5. A indiferença é o peso morto da história. É a bola de chumbo para o inovador, é a materia inerte na qual aos poucos se afogam os entusiasmos mais brilhantes, é o pántano que rodeia a velha cidade e a que defende melhor com a muralha mais sólida, melhor que as couraças de seus guerreiros, que traga aos assaltantes em seus redemoinhos de lodo, os dizima e os intimida, e em ocasiões os faz desistir de qualquer empreendimento heróico”. GRAMSCI, Antonio (2011) Odio a los indiferentes. Madrid: Ariel [1917].
  6. Para comprovar isso somente é necessária a leitura das belíssimas cartas que desde a prisão Gramsci enviava a seus seres queridos e como conscientemente, seu compromisso historico o levava a aceitar seu encarcelamento sob a tranquilidade de uma ética indestrutível e o convencimento de oferecer sua vida por seus ideais (carta de 10 de maio de 1928, dirigida a sua mae). Quanto ao sofrimento material, me refiro ao problema que teve desde pequeno que lhe impediu de seguir crescendo e lhe produziu uma crescente corcunda, ou as numerosas doenças as quais foi exposto na prisão.
  7. Não digo que sejam todos, mas me parece que dos 1.210 multimilhonários (com mais de um bilhao de dolares) que existem no mundo, muito poucos se salvam do epiteto que lhes dediquei, já que duvido muito que na sua maioria, estes indivíduos dediquem seus ativos para subvertir a ordem que os ampara e acabar com a pobreza no mundo, pois a pobreza mundial origina-se de sua riqueza expropriada e privatizada.
  8. A filosofia de praxis, seria para Gramsci, a aplicação vital dos ensinamentos de um marxisismo democrático entre as maiorias, como produto lógico de um novo estágio de humanismo.
  9. GRAMSCI, Antonio (1974) La formacion de los intelectuales. Barcelona: Grijalbo (1963).

domingo, 22 de enero de 2012

¿Dónde estaría Gramsci en la decadente Europa actual?


Jon Juanma

Antonio Gramsci fue un revolucionario, teórico marxista, periodista y filósofo que llegó a ser uno de los principales dirigentes del Partido Comunista Italiano en los años veinte del pasado siglo (alcanzando el cargo de Secretario General). Murió un 27 de abril, el de 1937. En ese momento, con 46 años de edad, sumamente enfermo, se encontraba a punto de salir de la cárcel. Lúgubre morada donde el régimen de Mussolini lo había confinado arrancándolo de los brazos de la humanidad por ser, precisamente, uno de sus grandes: sensible, comprometido con los de su especie y brillantemente inteligente. Todo ello lo colocó irremisiblemente como un destacado y honesto dirigente de los explotados: de la clase obrera italiana. Primero, como miembro del partido socialista, y después, liderando el partido comunista de su tiempo. Pero por la misma razón, también lo situó en el punto de mira de los explotadores.

Hoy día, cuando se cumple el 121 aniversario de su nacimiento1, ante los acontecimientos que se precipitan en cascada sobre el cuello de las clases populares europeas2, entre recortes sociales, mercados insaciables y agencias de rating, cabe preguntarse: ¿dónde estaría Gramsci en esta Europa en crisis de principios de 2012? ¿Dónde nos podríamos encontrar en la actualidad a un pequeño hombre como Antonio3 con su inmensa estatura moral? Y se me ocurren al menos tres respuestas. Depende de si contestamos atendiendo a su dimensión política, intelectual o humana.

En tanto político que fue4, no sería difícil imaginárnoslo en alguno de los mayores partidos comunistas o de izquierdas de cualquiera de los países europeos actuales. El comunismo está casi tan mal visto hoy como ayer, y peor que estará, por tanto el símil se nos antoja verosímil. Lamentablemente por ahora, las ideas marxistas no gozan de la misma popularidad entre la clase trabajadora de nuestros días que en la italiana del pasado siglo, cuando una parte importante de ella todavía tenía como referente la recién nacida Unión Soviética y luchaban por un horizonte poscapitalista. Ésta es una asignatura pendiente para los marxistas de hoy: llegó (otra vez) la hora de la revolución y nos pilló con el pie cambiado y los deberes sin hacer... Desde luego lo que está claro es que Gramsci sería lo contrario a un apolítico. Él odiaba la indiferencia como fuerza que ahogaba cualquier progreso histórico5. Sin duda, en estos momentos, Gramsci estaría jugándose el pellejo blandiendo razones y luchando por una humanidad que mereciese tal nombre.

En cambio, como intelectual (orgánico) que era, lo podríamos imaginar en los centros de trabajo, de estudio o en las calles agitando a los mejores hijos del pueblo. Y seguro también publicando y debatiendo en alguna medio de Internet que substituyera a su viejo periódico L' Ordine Nuovo. En estos días de enero lo veríamos luchando contrahegemónicamente contra los intentos del bloque dominante actual por suprimir espacios de libertad en la Red, batallando contra la SOPA, la Ley Sinde y todas sus semejantes. Además, siguiendo su propuesta de intelectual orgánico de la clase obrera, tenemos la certeza de que no estaría trabajando a sueldo de ningún periódico burgués por mucho que se autoproclamase “progresista” o “de izquierdas”, porque debido a su insoslayable compromiso obrero frente a los patronos y los politicastros de izquierda, hace tiempo le hubieran prohibido la escritura en cualquiera de sus páginas. Tampoco estaría en ningún partido miembro de la Internacional Socialista que dejó enterradas a lo largo del siglo XX las ideas de Karl Marx y los socialistas de La Comuna de París para acabar abrazando la imposible mano invisible de Adam Smith, aquella que sigue meciendo la cuna, quise decir: “los mercados”.

Pero para finalizar nuestra fantasía revolucionaria cabría preguntarnos, ¿dónde estaría Gramsci como ser humano? La respuesta es sencilla: en la cárcel . O en su defecto, a punto de entrar. Porque en Gramsci no podemos separar su compromiso político, intelectual y ético de su conjunto humano, porque en él todas esas dimensiones confluían hacia la liberación de sus semejantes, todas ellas esculpían armónicamente la esencia de su persona, muchas veces puesta en tensión por los sufrimientos de su presencia, su materia, que nunca fueron lo suficientemente dolorosos para extinguir sus ansías revolucionarias de amor infinito al género humano6.
Hoy al igual que ayer, sólo que mucho peor, el capital financiero junto a los gobiernos títeres y el gran capital industrial conforman la fuerza macabra y demoledora de un imperialismo (Lenin) de carácter pornográfico (Fontes) y protonecrófilo (Fromm) que intenta llevar a las mayorías directamente a la tumba. Y todo ello, con el único fin de poder garantizar nuevas expropiaciones que aseguren la reproducción y acumulación constante de plusvalía, cada vez más, concentrada en las manos de unos pocos sádicos magnates capitalistas7. Hoy, al igual que en los tiempos de Gramsci, los espacios de democracia (aunque sea burguesa) tienden a desaparecer y la dictadura del Capital avanza con paso firme; primero enseñando una pata, después sus afilados colmillos y cada vez más su demoniaco cuerpo de mil tentáculos sedientos de cuerpos que ofrecer descuartizados en la pira de los mercados internacionalizados, donde impunemente se trafica todos los días, con la vida y la muerte de millones de nuestros hermanos.

Si no hacemos algo grande en breve, pronto tendremos a varios intelectuales orgánicos en las cárceles europeas: a numerosos familiares que visitar tras las rejas, a varios Gramsci entre cuatro paredes encerrados como si fueran vulgares criminales de la peor calaña, esto es, como si fueran grandes banqueros o especuladores (disculpen la redundancia).Y no es para esto que Gramsci se pasó estoicamente veinte años en la plenitud de su vida atrapado entre cuatro paredes, mientras sus hijos crecían sin la mirada cómplice de su padre y su mujer marchitaba frente a la constante e insoportable ausencia de su amado. No es para esto que Gramsci estuvo escribiéndonos en pequeños cuadernos a escondidas para que después de todo no hayamos aprendido nada y por nuestra inactividad volvamos, sin máquina del tiempo de por medio, no a principios del siglo donde vivió el revolucionario italiano, sino todavía más atrás: quizás a los años de Marx y Engels, a la brutal explotación del XIX. Pero esta vez, como sabemos que la historia no se repite exactamente del mismo modo, rodeados por un paisaje repleto de nanotecnología, Internet móvil y cámaras de videovigilancia controladas desde un no tan lejano espacio “exterior”.

Así desde los barrotes de una prisión imposible, las palabras de Gramsci todavía resuenan y desbordan los cauces de la mediocridad, para desde la fe irremisible de su compromiso histórico recordarnos la necesidad de llevar a cabo la filosofía de la praxis8, en tanto somos a la vez homo faber y homo sapiens. Podemos ser forjadores y sabios, albañiles y filósofos, guerrilleros y artistas. Como una vez nos recordó:

El hombre es un proceso, el proceso de sus actos”9

Partiendo de ello, Antonio se merece que le brindemos un buen homenaje. Se merece, como mínimo, una revolución. Sabemos que tenemos motivos de sobra para rebelarnos, pero tendremos que estudiar, trabajar, luchar y organizarnos por construir una revolución que merezca tal nombre. Para ello tendremos que aprender de los errores de las pasadas mientras nos armarnos de solidaridad y fraternidad internacionalista, únicas armas que nos guiarán al principio de la victoria: al amanecer del mundo socialista, a los albores de una tierra donde la paz y la libertad puedan por fin comenzar a florecer. Será nada más y nada menos que el principio de la verdadera democracia, por la que Antonio Gramsci, entregó su vida. Definitivamente fue un revolucionario al que le faltó una revolución.

Nosotros la haremos en su nombre.

* Jon Juanma es el seudónimo artístico/revolucionario de Jon E. Illescas Martínez, investigador de la FCM en la Universidad de Alicante y la Universidad Complutense de Madrid.


Este artículo fue finalizado el 22 de enero de 2012 y tiene licencia Creative Commons, pudiendo ser reproducido siempre que se conserve la autoría, el formato y la totalidad del texto a la par que no haya en su publicación ánimo de lucro.

Notas:

1. Gramsci llegó al mundo el 22 de enero de 1891.

2. Entre otras clases populares pues como dice Rafael Díaz-Salazar no hay que olvidar que no son los europeos ni los estadounidenses los que más están sufriendo esta crisis del capitalismo, sino las clases explotadas de los países empobrecidos.

3. Gramsci debido a una enfermedad desde niño, no pasó del metro y medio de altura.

4. Fue elegido diputado de la Asamblea italiana en Roma.

5. “La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica” GRAMSCI, Antonio (2011) Odio a los indiferentes. Madrid: Ariel [1917].

6. Para darse cuenta de ello tan sólo hay que leer las bellísimas cartas que desde la cárcel Gramsci enviaba a sus seres queridos y cómo conscientemente, su compromiso histórico, le llevaba a aceptar su encarcelamiento bajo la tranquilidad de una ética inquebrantable y el convencimiento de incluso ofrecer su vida por sus ideales (Carta del 10 de mayo de 1928, dirigida a su madre). En cuanto al sufrimiento material me refiero al problema que tuvo desde pequeño que le impidió seguir creciendo y le produjo una creciente chepa, o las numerosas enfermedades que cosechó tras las prisiones fascistas.

7. No digo que lo sean todos, pero me parece que de los 1.210 multimillonarios (con más de 1.000 millones de $) que hay en el mundo, muy pocos se deben salvar se del epíteto que les dediqué, ya que dudo mucho que en su mayoría estos individuos dediquen sus activos para subvertir el orden que los ampara y acabar con la pobreza en el mundo, pues la pobreza mundializada deviene de su riqueza expropiada y privatizada.

8. La filosofía de la praxis, sería para Gramsci, la aplicación vital de las enseñanzas de un marxismo democratizado entre las mayorías como producto lógico de un nuevo estadio del humanismo.

9. GRAMSCI, Antonio (1974) La formación de los intelectuales. Barcelona: Grijalbo [1963].

lunes, 22 de agosto de 2011

Conferencia sobre los videoclips en Unioeste (Paraná/Brasil)




Fotos: Franciele Pereira

El pasado día 16 de agosto tuve el placer de compartir con mi amiga Carla Luciana Silva, profesora de Historia y experta en análisis de los media en la construcción de hegemonía en los procesos históricos, una conferencia sobre la producción de hegemonía en los medios de comunicación y los demás productos culturales. Todo ello aconteció en el campus de Unioeste en Marechal Candido Rondon (Paraná). En mi turno realicé una presentación pedagógica crítica sobre la construcción de hegemonía burguesa por medio de los videoclips mayoritariamente promocionados por las 4 grandes multinacionales ("the Big Four": Universal, Sony, EMI y Warner Music) e intenté explicar cómo funcionaba la reproducción de la ideología dominante con esos textos audiovisuales, a la par que intenté dar alguna herramienta para la lectura crítica y la producción contrahegemónica. Doy las gracias a Elis por su trabajo, que no lo tuvo nada fácil conmigo, como traductora, sin parar de moverme por el escenario. A la par que pido disculpas por mi "portunhol", también agradezco a todxs lxs que ayudaron a organizar el evento a que todo saliera tan bien (Carla, Gilberto, Marcos, etc) y en general mis felicitaciones al excelente trabajo que están haciendo todxs lxs miembros del laboratorio de "Estado e Poder", de los que estoy aprendiendo tanto. También recalcar que fueron muy interesantes las preguntas del público asistente, que esbozaron nuevos terrenos de reflexión (como el educativo) y en definitiva ayudaron a que quedara encantado con la experiencia. Al día siguiente compartí una exposición de trabajos y debate en una sesión sobre "Media e Hegemonia" donde tuve la suerte de ver entre mis compañeros unos trabajos estupendos. Mi enhorabuena a todxs.














lunes, 11 de julio de 2011

Videoclips, sueños envenenados y revoluciones castradas.


Autor: Jon Juanma

El videoclip es un formato audiovisual relativamente reciente que surgió con fuerza en el último cuarto de siglo XX. Se fue expandiendo primero por las cadenas y los programas temáticos musicales, para más tarde hacerlo por la red, con la extensión de Internet entre poblaciones populares crecientes por todo el mundo1.

La bibliografía especializada acostumbra a citar como primer vídeo musical de la historia el “Bohemian Rapsody” de Queen, realizado en 1975. El mismo año que Margaret Thatcher se hizo líder de los tories en el Reino Unido. Dos años después del golpe de Estado contra Allende en Chile, cuando los Chicago Boys comenzaron la barbarie social con sus politicas monetaristas bajo la protección de Pinochet y la CIA. A falta de un año para la muerte de un Máo Zédōng (毛泽东) cada vez más debilitado dentro de un Partido Comunista Chino que pronto vería como la hegemonía del mismo se dirigía hacia la restauración capitalista impulsada por Dèng Xiǎopíng (邓小平). En definitiva, justo cuando comienza la superestructura política neoliberal: la contraofensiva de la clase capitalista según Harvey o el comienzo del capital-imperialismo según Virgínia Fontes.

Ha llovido mucho desde entonces, y muy fuerte. Tanto en el mundo del videoclip como en nuestro planeta. Su inserción histórica se produce con el auge del neoliberalismo y nos aventuramos a decir que seguramente se extenderá, de diferente modo, por las nuevas y truculentas fases que se avecinan en nuestro sistema-mundo capitalista. Ello no significa que no puedan existir videoclips de izquierda o anticapitalistas, simplemente contextualizamos el escenario de su nacimiento histórico y posterior desarrollo. En otro momento y lugar nos centraremos en la realidad de los videoclips contrahegemónicos y su multiplicidad de lenguajes.

El clip musical o videoclip es un formato que bebe tanto de la publicidad como del cine, a los cuales a su vez retroalimenta. Su objetivo mayoritario es la publicidad del artista (la verdadera mercancía) a la par que, muchas veces de modo secundario, la propia canción. Este formato ha sido celebrado por los teóricos posmodernos como la quinta esencia del posmodernismo. Según ellos, el videoclip representa audiovisualmente todos los valores que vindican esos autores del tipo: cultura híbrida e inestable, ritmo quebrado y experimental, falta de argumento y cronología, ausencia de relatos, hibridación, etc. Sin embargo, después de casi dos años de investigación, puedo asegurar que esto es empíricamente falso. En el videoclip dominante prima la división clásica de la trama: introducción, nudo y desenlace. Si bien por la breve duración del clip, cada una de estas fases tiende a comprimirse con un alto grado de síntesis audiovisual. El esqueleto del videoclip es sumamente clásico, lo que se acelera es el ritmo, y lo que cambia sin cesar: el desfile de disfraces, su envoltura, mas no su estructura.

Los autores posmodernos de los estudios culturales han analizado el nuevo formato desde una perspectiva semiótica atendiendo a cuestiones de género, etnia y también observando las llamadas subculturas o microculturas del sistema, de un modo, la mayor de las veces, sumamente acrítico. Estos académicos del status quo celebran el cosmopolitismo de los clips, de un modo bastante superficial, olvidando por completo la ligazón tan estrecha de este formato con el sistema productivo que los ampara, junto al papel que cumplen dentro del mismo. No sólo como medio para el fomento de la sociedad capitalista de consumo, sino como ariete de su reproducción ideológica, en especial entre la juventud. Los posmodernistas se olvidaron no sólo de todo esto por el camino, sino como acostumbran a hacer, también de esa clase a la que prácticamente niegan su existencia: la trabajadora. Los “intelectuales” acríticos con el capitalismo neoliberal no atienden a ver la reproducción ideológica sistémica que el videoclip reproduce y alimenta. Sí lo ven, en cambio, los principales think-tank y las élites que se encargan de financiarlos y seleccionar cuáles de entre todos ellos serán promocionados, y cuáles no, por sus conglomerados mediáticos transnacionales (Vivendi, Sony Corporation, etc). La inmensa mayoría de los videoclips están financiados por las 4 grandes discográficas (the Big Four: Universal, Sony, EMI y Warner Music) las cuales controlan más del 80% de la producción, si bien se difunden por corporaciones de tendencia oligopólica tan importantes como Google, YouTube, MTV o Disney. Estos videoclips nos muestran un mundo absolutamente mistificado de la realidad socioeconómica. No por su imaginación, ni por su cierta irreverencia o ensoñación artística, no. Si fuera simplemente así, no habría mucho que añadir porque el arte siempre ha tenido un alto componente imaginativo, de ensoñación y elucubración simbólica. El problema es que siempre que estos vídeos musicales nos quieren hablar de la realidad, la mistifican, nos mienten a favor de una misma dirección: la apología capitalista. Estos clips no son sólo unos potentes generadores de estereotipos de género y pueblos del mundo, sino de clase. Nos muestran un planeta repleto de clases medias-altas y magnates (legales e ilegales), donde el sueño que se fomenta en el espectador es el de hacerse rico (como sea) y tener poder sobre el resto de congéneres mientras se compite continuamente con ellos. No aparecen, o raramente lo hacen, centros de trabajo donde se crea toda la riqueza social que luego sí se muestra ya fetichizada en su forma de mercancía acabada: coches, mansiones, yates, aviones, etc. No aparece casi nunca la industria o el campo, muy raramente los trabajadores del sector servicios a no ser que sean vendedores ambulantes o empleados de agencias de publicidad y la banca (cuando no narcotraficantes). No suelen aparecer ni pobres ni trabajadores, sólo consumidores, ese arquetipo soñado por la burguesía de ciudadano amputado. Las huellas del trabajo social, la actividad humana que nos caracteriza, brillan por su ausencia. Además, en los clips hegemónicos la correlación física con la realidad se acerca al terreno de la ciencia ficción, no sólo porque todos sean jóvenes y guapos, sino porque en algunos lugares como Latinoamérica, las estrellas musicales son en su mayoría eurodescendientes con cero representatividad indígena e infrarrepresentatividad de mulatos, mestizos y afrodescendientes (sobre todo entre los más exportados a otros lugares del mundo).

El videoclip es un formato perfecto utilizado para la alienación ideológica de la juventud del sistema mundial, tanto para aquella que vive en los países centrales como para la que vive en periféricos o semiperiféricos. Tanto para los jóvenes de los países enriquecidos como para los de países empobrecidos; para los chicos de clases medias y para los trabajadores pobres con una incidencia cada vez más destacada en los hijos lumpemproletarizados de los trabajadores en paro estructural o de larga duración. Los pueblos periféricos se retratan caricaturizados, los “otros” son minusvalorados o ridiculizados: blancos por negros, negros por blancos, mujeres por hombres y hombres por mujeres. Se enfrentan a los seres humanos con el fin de extraer plusvalía de esa autoafirmación consumista en base a la dominación o minusvaloración del “otro”, siempre peligroso, acechante, continuamente diferenciado, como mercancía actuante y devoradora sujeta a un nicho de mercado en espera de recibir más mercancías para consumir (destruir) y continuar con la reproducción de la plusvalía con su conocida fórmula D-M-D- (Dinero-Mercancía-Dinero).

Para que la velocidad reproductiva del capital sea cada vez más corta, imperativo crecientemente acuciante debido al peso del capital especulativo sobre el capital global total que exige menos tiempo para el retorno de las inversiones, qué mejor que recurrir a la pornocastración o la promesa del coito sin fin2. La sexualidad lo impera todo y es el motor pregnático de la mayoría de videoclips. Sexualidad emotiva a modo de pareja ideal, sexualidad promiscua a modo de orgías, pero sexualidad más o menos velada, más o menos explícita, al fin y al cabo. La sobredimensionalización visual de los atributos femeninos y masculinos es constante, como su fetichización. El canto a la superficialidad casi siempre presente. No existe reflexión y prácticamente ningún ensalzamiento de valores humanos de carácter cooperativo y no competitivo. Con su ritmo constante y frenético, con su flujo3 de imágenes de cuerpos y coches, brillos y yates, luces fosforescentes y culos oleosos, promueven una propaganda de la sociedad del dinero, un culto al valor de cambio, al dinero en tanto supremo fetiche, como nunca antes se había producido en toda la Historia del Arte. Es por ello que es la propaganda más auténtica del capitalismo neoliberal junto con la publicidad, que aunque importante, ya provenía de la superestructura del capitalismo imbricado o keneysiano de las dos décadas largas de la sociedad dorada de consumo central occidental (1945/1973). Como nos enseñó Gramsci, cada momento histórico tiene su mezcla de superestructuras, algunas del pasado y otras originadas en el presente como realmente pertinentes y representativas de su momento histórico. Tanto por su funcionalidad, como por su popularización entre las masas, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el videoclip funciona actualmente como una de las manifestaciones más coherentes de la superestructura capital-imperialista de nuestro sistema-mundo actual, como una de las expresiones de vanguardia de su propaganda más poderosa.

Para entender la influencia de un videoclip basta con decir que algunos de Beyoncé, Ryhanna, Pitbull o Don Omar4 pueden ser visto por cientos de millones de personas en todo mundo, y tiene un efecto propagandístico mil veces superior a cualquier libro de autores de izquierda tan (re) conocidos como Eduardo Galeano o Amy Goodman. Es una de las armas más letales para la reproducción ideológica en la juventud debido a que permite interiorizar a los futuros trabajadores los valores de la reproducción capitalista como naturales. Incluso antes de su incorporación al mercado laboral. Ya no es la escuela el lugar de reproducción principal de la superestructura como decían autores tan diferentes como Althusser o Bourdieu, los videoclips y otras manifestaciones culturales le disputan el predominio sobre todo por su nivel de fascinación y fomento de las pulsiones animales. Por su mensaje directo, su envoltorio virtuoso y su lógica persuasivamente ejemplicante. Mientras que al adolescente de turno, los mensajes de izquierda que pueda escuchar en el instituto o la universidad, le sonarán “a chino” comparados con el mensaje sencillo, comprensible y poderosamente seductor de los videoclips, éstos los consumirá como fast-food intelectual. Además, según los patrones de integración sistémica y autovaloración conductista verá a esos “compañeros protestones” de los sindicatos o las asociaciones de estudiantes más combativas, como desfasados, mutilados o apestados revoltosos que no se integran en la “buena sociedad” (la sociedad de triunfadores, de los “guapos” y “deseables”, de la sonrisa siempre brillante). En el mismo sentido, mediante una ensoñación de altísima factura técnica producida por una estética idealizada en base a cuerpos modelados en el gimnasio, por el bisturí quirúrgico o el pincel digital, los videoclips disociarán a los jóvenes justo cuando estos podrían ejercer el papel de seres humanos rebeldes que luchan por mejorar su futuro y actuar de fuerza contrahegemónica. En cambio, este tipo mayoritario de videoclips atemperan sus pulsiones sexuales por medio de la estrategia del coito ininterrumpido y las reconduce hacia la esquizofrenia del consumo aciago. Los paralizan en una masturbación mental infinita de la que salen enormemente frustrados, pero convenientemente distraídos.

Estos últimos días se habló de la “Spanish Revolution” de un modo más voluntarista que riguroso. Mientras que cientos de miles de jóvenes (y no tan jóvenes) salían a las plazas para protestar por un sistema incapaz de otorgarles un futuro digno, ¿cuántos permanecían en casa alienados viendo clips de YouTube en un flujo continuo de disociación de una realidad cada vez más hedionda? Las mayorías silenciosas son una realidad, no sólo porque voten a la derecha de la derecha y no sean capaces de dar el paso a la izquierda, no. Las mayorías calladas lo son porque se cultivan desde la cuna y se las forma con especial intensidad en la adolescencia y la juventud, donde se les da el golpe de gracia.

Así la Izquierda no entiende porqué no aumenta su presencia en casi ningún sitio con la que está cayendo bajo la crisis, e incluso desciende su apoyo popular allí donde tenía fuerza (y no hablo sólo de la mentira social-liberal). La izquierda anticapitalista no entiende nada porque nunca consiguió trasladar a las bases (ni a la mayor parte de los dirigentes) la importancia de la lucha de clases en la cultura. La Izquierda (electoral o no) está perdida porque no está entendiendo que para luchar contra un enemigo más fuerte se tiene que empezar a construir sueños más allá del cortoplacismo de la protesta que pide vuelvan los derechos sociales perdidos (puro tradeunionismo melancólico del keneysianismo perdido). Esta actitud reformista y pestilente no anima a casi ningún joven para comenzar la lucha, la organización, el compromiso militante entre compañeros. Es necesario más que nunca, como decía Marx, repetir la consigna de “tomar el cielo por asalto”. Si la izquierda no genera sueños de cambios profundos, sueños de un mundo mejor; la derecha seguirá vendiendo fantasías de humo a esos jóvenes que necesitan soñar por imperativo hormonal. Para que una vez llegados a la adultez postergada, cuando ya estén fatalmente endeudados mediante el vasallaje financiero, vean que la neblina capitalista, con todas sus drogas y las luces de neón, no eran sino finas cortinas de implacable opacidad que no les dejaban ver la triste realidad que significaba estar caminando sobre el vacío.

La juventud es idealista, en el buen sentido del término, por naturaleza. Entonces cabría preguntarse, ¿por qué la Izquierda entregó los sueños a sus enemigos de clase? ¿Por qué tiene miedo siquiera a soñar? ¿Por qué está en la prisión aterrorizada por si su utopía resuena en el resto de las celdas y debilita las cadenas? ¿A quién tienen miedo de despertar? ¿A la propia Izquierda, al Socialismo, al Comunismo? No hay rejas más fuertes para la emancipación del género humano que la del “realismo” de aquellos que todo lo ven imposible. Mientras que desde la irreverencia (científica) de los sueños sembraremos la realidad fértil del mañana, desde la realidad de los sueños no cosecharemos más que la miseria del presente.

Los “realistas” de izquierda se creen que viven en una foto en blanco y negro cuando la vida es puro movimiento. Permanecen enfangados en políticas obsoletas de símbolos caducos y banderas que nadie comprende, en ceremonias laicas que los alejan de las mayorías, procesiones amaestradas e inofensivas para el conjunto de los defensores del Capital, absolutamente fuera de juego. La derecha y su élite se toman muy en serio la cultura y el mundo de los sueños. ¿Y nosotros qué vamos a hacer? Hacia arriba o hacia abajo, hacia delante o para atrás. ¿Hacia dónde queremos mirar?

Ya es hora de prohibir entre la militancia de izquierda el no pensar, el no reflexionar, el no estudiar, la falta de autocrítica, pero sobre todo, es el momento de prohibir desde la intransigencia jacobina más radical posible, la enorme desidia de izquierdas que significa el no soñar. Deberíamos reservar el destierro a las filas de la derecha para todo aquel que se atreva a no cerrar los ojos de vez en cuando e imaginarse un futuro mejor para todos.

Nos jugamos la libertad. Y cualquier mundo que merezca la pena ser vivido.

* Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez.

Notas

1. Según el Banco Mundial, más del 25%: http://www.google.com/publicdata?ds=wb-wdi&met_y=it_net_user_p2&tdim=true&dl=es&hl=es&q=usuarios+de+internet+en+el+mundo, según otros indicadores la cifra asciende al 30%: http://eleconomista.com.mx/tecnociencia/2011/04/04/30-poblacion-mundial-usa-internet . De cualquier modo, se refiere a usuarios fijos, con lo que la gente que accede como internauta disperso es superior. En este enlace de la CIA World Factbook se puede ver un desglose detallado por países, siendo el que más usuarios tiene la China: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2153rank.html

2. Teoría explicada en mi obra: “Estetización y mistificación de la vida en el sistema publicitario”: http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf , en portugués en: http://e-revista.unioeste.br/index.php/temposhistoricos/issue/view/378/showToc .

3. Concepto de Raymond Williams que adquiere mayor significación si cabe del paso de la TV al Internet.

4. Ver por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=EVBsypHzF3U, http://www.youtube.com/watch?v=e82VE8UtW8A o http://www.youtube.com/watch?v=t4H_Zoh7G5A.

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