Aquí os dejo un debate que nos concierne a todxs, sobre la naturaleza de la universidad. Una universidad que tiene que ser centro generador de conocimiento público entrelazado con la utilidad de servicio público para la sociedad. Una universidad para el pubelo, del pueblo. Os dejo aquí la excelente entrevista que realizó Marcelo Colussi al grupo de estudiantes progresistas.
Autor: Marcelo Colussi
Desde Guatemala, especial para Argenpress
mmcolussi@gmail.com
En Guatemala, al igual que en toda América Latina, la universidad pública ha venido siendo seriamente castigada en estas últimas décadas de predominio privatizador y abierto discurso neoliberal. El avance de la educación superior privada ha sido arrollador. En Guatemala, por ejemplo, para una población donde el 25% aún es analfabeta, existen 11 casas de estudio superior privadas, junto a la tradicional Universidad de San Carlos, la única estatal, ya largamente tricentaria, que otrora conociera días de gloria. Días, por cierto, que van quedando en la historia. En estos momentos, del 5% del presupuesto general ordinario de la nación que debe recibir constitucionalmente, se destina sólo el 2.3%. Su situación, al igual que sucede con prácticamente todas las universidades estatales en Latinoamérica, es bastante precaria, y hoy por hoy, con perspectivas de seguir empeorando. Luego de la represión y vaciamiento académico que sufriera años atrás, en el peor momento de las guerras sucias que ensangrentaron todos los países de la región, ha quedado estancada. No ha sido privatizada de derecho; pero sí de hecho. El discurso empresarial se instaló en su interior, y toda conspira contra su mandato constitucional de “cooperar al estudio y solución de los problemas nacionales”.
Ante esta situación un grupo de 150 estudiantes, con apoyo de varios miles más que no participan en forma directa, constituyeron la Asociación Estudiantes por la Autonomía -EPA- tomándose las instalaciones del campus universitario como forma de protesta; y desde hace una semana, un grupo de 5 de estos jóvenes comenzó una huelga de hambre como profundización de la misma ante la falta de respuesta del Consejo Superior Universitario a sus demandas. El disparador concreto de la toma fue una maniobra legal que les cerró la posibilidad de participar en la elección de sus propios representantes. Pero eso, presentado por la prensa como el motivo final de sus exigencias, es sólo una pequeña arista el problema en juego. Hay mucho más tras las protestas que levantan. Más allá de la criminalización de que están siendo objeto, presentándoseles como un grupo violento y sin perspectivas transparentes, hay una firme convicción político-ideológica y claridad en sus planteamientos.
Para conocer en detalle la situación, Argenpress, por medio de su corresponsal para Centroamérica y el Caribe, Marcelo Colussi, habló con los voceros de este movimiento estudiantil: Sandra Xinico, de Antropología, Sergio García, de Arqueología y Alejandro Mejía, también de Antropología.
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Argenpress: ¿Cómo está la situación de la toma de la Universidad en estos momentos, y cómo ven el panorama a futuro?
EPA: Esta ha sido una de las tomas más largas que ha tenido la Universidad. Tras todo este proceso hay una lucha específica, puntual, que es lo que más o menos se publicita por los medios de comunicación, y que es la capacidad que le quitaron a los estudiantes de elegir sus representantes estudiantiles ante las Juntas Directivas de sus respectivas Facultades, tal como son los vocales 1 y 2. Todo ello se generó con un recurso legal que presentara en su momento un grupo de catedráticos; pero al ir contra ese mecanismo se produjo un desbalance en el equilibrio de poderes que tienen profesores y alumnos al momento de elegir sus representantes en el gobierno universitario. Aunque, en realidad, todo esto no es la cuestión de fondo. Si los medios presentan toda nuestra lucha sólo como una cuestión en relación a la elección de vocales en las Juntas Directivas, eso es parcial. Esto sólo fue la chispa que encendió un proceso más complejo; en realidad, eso es la punta del iceberg. Lo que verdaderamente está en juego en toda esta lucha es una serie de políticas de carácter neoliberal que se vienen aplicando en la universidad, y en el país en su conjunto, desde fines de la década de los 80 del siglo pasado y principios de la del 90, que han llevado a la Universidad de San Carlos a tomar un rumbo no a favor de las mayorías populares. Ese es el verdadero núcleo del problema por el que ahora se da la toma de las instalaciones, y no la cuestión de elección de representantes.
Nuestra pregunta es: ¿al servicio de quién está esta universidad en el momento actual? ¿Hacia dónde va la docencia? ¿A quién favorece la actual investigación? Nuestra demanda tiene que ver con el acceso de la población a la universidad pública: ¿por qué se ha ido cerrando el acceso popular a la educación superior? Hay exámenes de admisión que, bajo el pretexto de la calidad académica, lo que buscan es limitar el acceso masivo. Esto que sucede ahora con la elección de las vocalías en que se les quitan derechos a los estudiantes, es una muestra en pequeño de todo lo que está en juego aquí: se trata de un modelo de universidad que se ha venido implementando bajo la lógica neoliberal. La universidad de San Carlos, como en general todas las universidades públicas en América Latina, tienen que ver históricamente con las lógicas de Estados que intervenían mucho más activamente en los problemas de sus sociedades. Pero con el capitalismo salvaje de estos últimos años, con esto que se llamó neoliberalismo, el modelo de universidad cambió. Buscar una universidad al servicio del pueblo fue una bandera por la que se luchó por años en Guatemala, igual que en otros países latinoamericanos. Sabemos que el resultado de eso fue la represión, la muerte de muchísimos universitarios, el exilio de numerosos intelectuales.
Argenpress: Es decir que todo el movimiento que se ha puesto en marcha va mucho más allá de esta cuestión puntual de la elección de vocales; está en juego la defensa de la universidad pública y el levantar la voz de protesta contra la privatización de la educación superior. ¿De eso se trata?
EPA: Exactamente. El proceso de privatización no consiste sólo en que a los estudiantes de una universidad pública se les quiera implantar un cobro; la privatización, en todo caso, implica toda una lógica que se inserta en las distintas instancias de nuestra universidad. La privatización está en la mentalidad reinante, en los catedráticos y también en los estudiantes. Eso se ve en que ya no hay espíritu crítico, una actitud de análisis de las cosas, de la realidad social en que vivimos. Se esperaría que los profesionales que salen graduados de la universidad pública se comprometan con la solución de los grandes problemas del país. Con todo este proceso de privatización se ha ido logrando que los jóvenes que llegan a una casa de estudios superiores -y esto es válido para cualquier universidad latinoamericana- terminen amansándose, dejando su actitud crítica, dejando de lado que el Estado tiene la obligación de velar por los servicios básicos de toda la población, incluida la educación por supuesto. La educación es uno de los bienes superiores de una sociedad, y es el Estado el que tiene que garantizar que eso camine bien. Pero estos Estados desarmados, desarticulados y empobrecidos que tenemos desde hace ya unos años, están al servicio de mantener a las poblaciones empobrecidas y sin acceso a la educación universitaria. Quienes tenemos el privilegio de llegar a un aula de una universidad podemos tener la capacidad de analizar mejor la situación; pero a la gran mayoría le está vedado ese derecho. Ahora bien: dentro de la universidad hay muchos problemas, grandes, complejos. Por ejemplo: hay mucha corrupción, hay una politiquería sucia de partidos políticos aprovechados, hay muchos intereses económicos en juego… Una universidad pública que ha sido históricamente del pueblo y para el pueblo, hoy día está cooptada por todas esas fuerzas que mencionaba. La universidad pública es del pueblo porque la pagan los ciudadanos con sus impuestos. Y es por eso que un graduado universitario nunca tiene que olvidar ese origen: que tiene una deuda con ese pueblo que, indirectamente, le ayudó a costear sus estudios. Por eso, una vez terminada su carrera, tiene la responsabilidad moral de servir a ese pueblo, y no verlo como un puro objeto económico del que va a aprovecharse. Por todo eso, viendo cómo está la situación de nuestra casa de estudios es que consideramos que se hace imprescindible una verdadera y profunda Reforma Universitaria. Tenemos que apuntar a nuevos modelos de educación, participativa, equitativa, integral. Una educación que nos prepare para una actitud humanista en sentido amplio, y no puramente comercial como se ha venido dando estos últimos años, con el modelo privatista, neoliberal e individualista que nos dominó. Por ejemplo, las ciencias sociales tienen cada vez menos presupuesto, van siendo abandonadas; en la San Carlos en general somos Escuelas y no Facultades, por lo que no podemos votar para la elección de Rector ni tenemos representatividad en el Consejo Superior Universitario.
Esta suma de problemas que vivimos los estudiantes en nuestra universidad, disparados ahora con lo de la elección de vocalías, nos llevó a reflexionar que éste era el momento de empezar a trabajar en todo esto. Y nos damos cuenta que esto rebasa a la universidad misma; estamos hablando aquí de problemas que tienen que ver también con otros sectores sociales del país. Si hablamos de una Reforma Universitaria, la entendemos como un proceso incluyente, integral; y si vamos hacia un Congreso Universitario donde se ventile todo esto, tenemos que pensar en todas las necesidades del pueblo de las que la universidad es, o debe ser, una verdadera caja de resonancia. Debe ser la universidad pública la que conoce esos problemas del pueblo y buscarle sus soluciones. Y creemos que plantear una Reforma Universitaria genuina, transparente, es una forma de empezar a tomar en serio estos asuntos.
En otros momentos históricos, estos procesos impulsados por la universidad, en los distintos países de Latinoamérica, cobraron muchas vidas, fueron reprimidos. Por supuesto que a los factores de poder no le interesan estos cambios, este tipo de planteamientos. Por eso ahora nuestra situación, que no es sólo lo de las vocalías, se empantana. Nuestra universidad pública hacía mucho tiempo que había salido de la discusión de los problemas nacionales, nunca tomaba la palabra en estos últimos años luego de la represión de la que fue víctima. Ahora, cuando los estudiantes salimos y nos movilizamos para retomar el papel histórico de la universidad pública, nos satanizan.
Argenpress: “La universidad pública retomando banderas históricas de lucha…” Hacía mucho que no se escuchaban formulaciones de ese tipo, parecían más bien condenadas al museo de la historia. ¿Quién se podría tomar en serio hoy día la idea de un nuevo “mayo francés”, aquel histórico movimiento universitario de 1968 que nació en París con sus consignas juveniles -“la imaginación al poder”, “prohibido prohibir”, etc., etc.- y terminó revolucionando toda Francia, siendo además un referente político para toda una generación, no sólo de estudiantes sino también de trabajadores, en sus luchas sociales? Evidentemente el movimiento juvenil que ustedes representan tiene un gran significado político, quizá no sólo para Guatemala, sino como un motivador para otros movimientos en Latinoamérica.
EPA: Es cierto que el movimiento estudiantil, en Guatemala al igual que otros países de América Latina, había estado silenciado por mucho tiempo. Pero ya somos muchos los jóvenes que nos hemos decidido a levantar la voz; no sólo por lo que pasa en nuestra universidad, que por supuesto es grave, sino por tantas injusticias que vemos en la sociedad. Como movimiento estudiantil salimos a protestar por lo que pasa dentro de nuestro campus, pero también por lo que pasa en la sociedad, nacional e internacional. Estamos claros que las luchas son mucho más que este problema puntual -importante sin dudas, pero puntual al fin- de la elección de nuestros representantes. Lo que nos mueve son los grandes problemas nacionales, que no están desligados de un escenario internacional; y allí las luchas de clases sociales siguen estando presente, aunque ahora pareciera que está pasado de moda hablar de eso.
Si pensamos en una Reforma Universitaria es para hacer un llamado a la conciencia de tantos jóvenes que han extraviado su visión social, que creen que por estar en una casa de altos estudios son “mejores” que quienes no tienen la dicha de llegar a una universidad. Esa ideología es producto de toda la marea neoliberal que sufrimos estos últimos años. El primer paso de un cambio en la universidad es hacerle entender a los compañeros que nadie es mejor que nadie. Tenemos que empezar a ver que todos tenemos similares problemas estructurales, de salud, educación, vivienda, trabajo, acceso a tierras. Que alguien estudie en una universidad no significa que esté al margen de todo eso; por el contrario, tiene la responsabilidad ética de aportar más aún a la solución de todo eso, dado que está más capacitado para proponer posibles soluciones. La universidad tiene que estar al servicio del pueblo, y no al revés. Pero la ideología privatizadora que se desarrolló estos años sólo nos prepara para ser empresarios que se dedican a ganar plata sin que importe nada más. Eso es para lo que se prepara a los estudiantes en cualquier universidad privada; y la política queda totalmente al margen. Los problemas nacionales son mala palabra.
Argenpress: Estamos ante un cambio realmente importante: hay que devolverle sentido a la política, que deje de ser “negocio de mafiosos”. Y este movimiento de jóvenes va en ese sentido. Todos los problemas nacionales -que son problemas políticos- nos afectan, y los universitarios tienen mucho que decir en esto. Ahora bien: buscándole soluciones políticas a esto que ahora está sucediendo en la Universidad de San Carlos, cerrada ya por casi un mes: ¿qué solución se avizora?
EPA: Con esto que está sucediendo ahora en la universidad estamos en un momento histórico muy importante. Somos un grupo de jóvenes de entre 18 y 24 años básicamente que ahora está intentando reivindicar luchas históricas que tuvieron los universitarios de Guatemala y también de otros países de la región en décadas pasadas, luchas que en muchos casos terminaron en represiones terribles, pero que siguen teniendo el mismo objetivo: buscar cambios positivos para nuestros pueblos. Es momento de pensar en serio en cambios en nuestras sociedades, que cada día van peor, con más injusticia, con más inequidad. Nuestro movimiento apunta a tomar seriamente todo eso; por eso estamos firmes en nuestro pedido, que ahora pasa por la reivindicación de la universidad pública como una bandera de lucha.
En estos momentos, luego de casi un mes de paralizada la universidad, el Consejo Superior Universitario ha comenzado a pensar en la conveniencia de un congreso que posibilite avanzar en una posible Reforma Universitaria. Esa podría ser, quizá, la forma de empezar a destrabar la situación actual. Vamos a ver cómo nos vamos moviendo en estos próximos días para buscarle soluciones reales a la toma de las instalaciones. Lo que sí está claro es que ese congreso debe ser algo importante, transparente, realmente incluyente y que sirva para sentar una discusión genuina sobre todos estos problemas que mencionábamos, de dentro de la universidad, pero también en su relación con otros problemas de agenda nacional que nos afectan como universidad. Debe ser participativo, dándole lugar a los diversos sectores de la sociedad. Hoy pareciera que destrabar la situación está difícil, porque hay limitaciones legales en lo que puede hacer el Consejo; pero si hay voluntad política de encontrar salidas creativas, por supuesto que se pueden encontrar. Todo depende que el Consejo tenga realmente esa voluntad. Si vemos esa voluntad, por supuesto que depondríamos en la medida del cierre. Pero tenemos que encontrar señales claras de voluntad de caminar hacia ese Congreso para discutir con altura los grandes problemas. De momento ha tenido posiciones más bien dilatorias, no se le ha visto una firme voluntad política de hablar a profundidad estos problemas; e incluso ha tenido una posición amenazante, hablando de quitar matrículas a los estudiantes involucrados en las medidas de fuerza. Por eso la imagen que se ha creado de nuestro movimiento, la que transmiten los medios de comunicación, es que somos un grupo de bochincheros inadaptados, unos “locos” violentos. Pero se ocultan las motivaciones políticas reales que hay detrás de nuestras medidas. Nosotros queremos el diálogo, totalmente. Es el Consejo el que no se aviene seriamente a eso, con un diálogo constructivo y vinculante con todos los sectores, incluyendo igualmente a los movimientos sociales.
Argenpress: ¿Podría darse el caso que se repita lo de la UNAM, en México, con un año de puertas cerradas?
EPA: Esperemos que no; pero hay que tener en cuenta que hemos tenido tanto retroceso en nuestra universidad pública que un año cerrada, si realmente sirve para establecer un Congreso que dé respuestas a todos estos problemas que mencionábamos, no sería tiempo perdido sino, bien visto, sería tiempo ganado. Hoy día las universidades públicas han retrocedido años. Un año más no haría la diferencia. Aunque esperemos que el Consejo Superior Universitario ahora sea sensato y se puede negociar con seriedad. De momento hemos tenido alguna que otra provocación en nuestra contra en términos de seguridad -helicópteros sobrevolando el campus, por ejemplo, automóviles en actitudes sospechosas o guardias que han introducido maletas en las instalaciones sin que sepamos qué iba ahí- pero no ha pasado a mayores. Lo que sí tuvimos fue una agresión de profesores, que en un caso produjo dos compañeros heridos que debieron ser hospitalizados, estando identificados los catedráticos agresores. Por supuesto que nuestra seguridad está en riesgo, y no sería nada raro que en cualquier momento las fuerzas policiales, por orden del Consejo Superior Universitario, procedan al desalojo violento. Pero nuestra resistencia es pacífica, eso siempre lo hemos dejado bien en claro. Y de hecho la misma Constitución nos ampara al respecto. Lo que sucede es que no hay voluntad real de sentarse a dialogar porque hay muchos, demasiados intereses ocultos que condicionan las actuaciones del Consejo. Son muchos los grupos de poder metidos en la Universidad de San Carlos que se hace muy pero muy difícil tener transparencia. Para muestra: la AEU, la histórica Asociación de Estudiantes Universitarios, que en otros tiempos fue la dirección de todo el movimiento estudiantil combativo, hoy día cooptada por todos estos intereses sectoriales oscuros que han ido copando la universidad transformando a esta dirigencia en un grupo contrario a cualquier intento de cambio real. Es un proceso complejo, porque esta agrupación hoy día se mueve con intereses mafiosos, y de hecho tiene oscuras relaciones con grupos de poder que lo que menos tienen que ver es con la transparencia y la salud de una universidad preocupada por los problemas nacionales. Se habla de tráfico de drogas y tráfico de armas, pero es difícil conseguir las pruebas. Fueron ellos los que nos agredieron el primer día que comenzamos la toma de las instalaciones.
Argenpress: ¿O sea que existe un clima mafioso dentro de la Universidad?
EPA: Es difícil aportar pruebas irrefutables, pero se sabe que hay cosas muy oscuras. Por ejemplo, se sabe de la venta de títulos. Y lo de la venta de drogas dentro de las instalaciones no es nada nuevo. En estos momentos la Contraloría General de Cuentas está investigando un movimiento oscuro con cheques dentro de la universidad, con posibles malversaciones. En algunas Facultades cobran para hacer ganar los exámenes de admisión. Por eso queremos dejar en claro una vez más que nuestras luchas no son sólo por esa cuestión puntual de la elección de vocales sino que estamos ante profundos problemas de agenda nacional. Podemos decir, aunque hoy día este vocabulario lo quieran hacer pasar por algo fuera de moda, que se trata del problema de la lucha de clases. Porque eso, sin dudas, sigue existiendo; y en la universidad se evidencia. Hay distintos proyectos de universidad: uno elitista, para unos pocos, con universidades privadas funcionales a las grandes empresas con estudiantes y profesionales despolitizados, con dirigentes estudiantiles comprados. Todos estos grupos conservadores, de derecha en términos políticos, que se mueven con actitudes mafiosas, representan un modelo de universidad, y que son los que se han enquistado desde hace años en la San Carlos, la pública, con esta ideología privatizadora. Y hay un proyecto de universidad comprometido con los problemas populares, que es a lo que apuntamos nosotros: una universidad del pueblo y para el pueblo. Nuestra lucha es contra la privatización de la educación superior. Obviamente esos dos modelos chocan.
Argenpress: Todo ese “desastre” que vive la universidad pública es funcional entonces al discurso privatista y neoliberal que identifica público con deficiente (sea la salud, la educación, cualquier servicio, etc., etc.) y privado con eficiente, organizado, bueno. Si uno tiene con qué pagar, por supuesto, se va a lo privado entonces. Y ahí están las 11 universidades privadas del país esperando a sus alumnos.
EPA: Exactamente. Eso lo vemos con fuerza creciente en todos los campos en estos últimos años: todo debe privatizarse, todo es negocio. También la educación superior. Eso trae ganancias a los propietarios de las empresas privadas, universidades incluidas, pero mentira que garantiza algo nivel académico. Toda la ideología apunta a eso, a promover la iniciativa privada, el éxito empresarial, el lucro. Lo demás, no cuenta. En la Universidad de San Carlos, hoy por hoy sólo entra el 20% de los aspirantes. Los que no entran, si pueden, van a parar a las privadas entonces. De más está decir, además, que ese 20% de estudiantes “exitosos” proviene, en general, también de escuela media privada, que en esta lógica que nos domina también hace de la escuela pública un servicio de mala calidad, deficiente, que no prepara para la universidad en un plano de igualdad con el sector privado.
Nuestro movimiento está bombardeado por la prensa, que nos presenta como unos violentos, vagos, trasnochados. Nos quieren presentar como los que producimos la crisis actual que vive la universidad. Pero ni somos nosotros los causantes de la crisis, porque eso viene desde políticas que ya tienen años de desarrollo, ni somos nosotros los que no proponemos soluciones para intentar remediar todo esto. La universidad pública está llamada a ser solución y no problema dentro de un país. Eso, y no otra cosa, es lo que busca nuestro movimiento de Estudiantes por la Autonomía.
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domingo, 5 de septiembre de 2010
Guatemala: entrevista a la agrupación Estudiantes por la Autonomía -EPA- La universidad pública está en huelga: “Nuestra lucha es contra la privatizac
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domingo, 29 de marzo de 2009
Carta abierta a la ministra de Educación Cristina Garmendi

Autor: Manuel Muñoz Navarrete
Fuente: inSurGente
“Estimada” ministra Garmendia:
En primer lugar, me gustaría preguntarle cómo están las acciones de sus empresas. Porque usted es una importantísima empresaria, y hasta hace un año pertenecía a la Junta Directiva de la CEOE. Sin embargo, usted es lista y ambiciosa; por eso, con toda la naturalidad del mundo, decidió reciclarse milagrosamente en una altruista ministra (sin por ello dejar de ser una gran capitalista). El problema es que existe algo llamado Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos (ley 5/2006 de 10 de abril), que la obliga a usted a reducir las acciones de las nueve sociedades que en su anterior reencarnación controlaba (Genetrix S.L., Coretherapix S.L., Cellerix S.A., Biotherapix Molecular Medicines S.L., Imibiosis S.L., Biobide S.L. Fenix Biotech S.L. X-Pol Biotech S.L. y Alma Bioinformatics S.L.) a “sólo” un 10%.
Así pues, ¿cómo van las acciones de sus empresas, señora ministra? ¿Me recomienda comprar? Si me sobra algo de chatarra después de pagarme el Master y devolver la beca-préstamo, tal vez me anime, porque yo creo que deben ir de maravilla. Y es que ya van tres veces que usted se niega a contestar a las preguntas efectuadas por parlamentarios del PNV al respecto. Cada dos por tres leemos en la página de la agencia de noticias Europapress lindezas como: El PNV pregunta a la ministra Garmendia si ha vendido sus acciones y si su familia subcontrata con la Administración, o incluso El PNV pide amparo a Bono para que Garmendia aclare si continúa manteniendo acciones en empresas tecnológicas ( http://www.europapress.es/nacional/...
).
Tengo tres pruebas de que usted es una corrupta que tiene más del 10% de alguna de esas empresas (Genetrix), lo cual, la verdad, es escandaloso e indignante. La primera es más bien un indicio lógico: si así no fuera, ya habría contestado a las preguntas de los parlamentarios. La segunda se apoya en estas declaraciones de Emilio Olabarría, también en el parlamento:
“Hay ministras -una-, secretarios de Estado -por lo menos dos- y otros cargos que no voy a mencionar sobre los que en estos momentos tenemos dudas de que estén cumpliendo con los estrictos requerimientos vinculados a la ética y la probidad política. Lo están incumpliendo porque lo estamos comprobando en el Registro Mercantil. Nosotros, personalmente” ( http://actualidad.terra.es/nacional...
).
La tercera, triste homenaje a la navaja de Occam, se apoya en sus propias declaraciones al diario El País:
P. ¿Se ha deshecho ya de todos sus cargos y acciones en las empresas en que participaba?
R. Dimití de forma inmediata de todos mis cargos y ahora estoy en proceso de deshacerme de las acciones de Genetrix, hasta el límite que establece la ley, el 10%. Tenía el 19% ( http://www.elpais.com/articulo/soci...
)
Jaque mate, señora ministra (¿o debería decir monopolista?). Así que es usted una corrupta en proceso de dejar de serlo, que incumple una ley (calma, señores: está en proceso de dejar de incumplirla) pero paradójicamente nunca será procesada por ello. ¡Maravillas de la justicia española!
¿Y con qué legitimidad moral viene a darnos lecciones esta empresaria-ministra-delincuente que, si ya ha mentido una vez, puede volver a hacerlo? Por eso y más -y por ser usted la abanderada de aquella perla de los “rankings de universidades”- he decidido dedicarle yo este bonito ranking:
LAS DIEZ FRASES MÁS HIPÓCRITAS DE CRISTINA GARMENDIA:
10. Ha faltado información, y probablemente diálogo
¿Diálogo? A lo mejor han sobrado porrazos de los Mossos d’Esquadra, señora ministra. Lo que dice es sencillamente falso. Los estudiantes más informados sobre el EEES son los que están más en contra. Ha faltado manipulación, ahí estamos de acuerdo. Pero no se preocupe, porque su gobierno ha destinado una millonada a una nueva y apabullante campaña de propaganda a favor de Bolonia.
No seamos ridículos, Garmendia. Bolonia no existe. No es más que una tapadera para esconder lo que en realidad se está haciendo, y que iremos viendo al glosar sucesivamente sus frases. La declaración de Bolonia, de apenas un folio de extensión y lenguaje vacío, dice cosas con las que cualquiera puede estar de acuerdo, empezando por quien suscribe estas líneas. El problema es que el EEES se ha ido perfilando de forma paralela a través de documentos de la Comisión Europea, como “Invertir eficazmente en educación y formación: un imperativo para Europa” (COM (2002) 779) o «Eficiencia y equidad en los sistemas europeos de educación y formación»(COM (2006) 481), los cuales contienen lindezas sin fin.
Bolonia es una farsa. Lo que el gobierno dice que es Bolonia, ni se va a hacer, ni se quiere hacer, ni se puede hacer. No habrá tal unificación porque, para empezar, media Europa está fuera. Oxford y Cambridge están fuera. Las Escuelas Normales francesas están fuera. Medicina, Farmacia, Arquitectura, Ingeniería están prácticamente fuera desde el primer momento. Derecho en Italia está fuera. Grecia entera está fuera porque hay incluso un problema de inconstitucionalidad. Y en Francia, hay trece rectores en pie de guerra contra medidas privatizadoras muy parecidas a las que vivimos en España.
Aparte, ¿homologación? Teniendo países con Grados de cuatro años y Posgrados de dos y otros con Grados de tres y Posgrados de uno (y todas las combinaciones posibles entre ambas cosas), la homologación va a tener que seguir por fuerza los mismos costosos trámites de toda la vida. No existe ningún catálogo europeo de carreras superiores ni unas directrices generales que cada carrera deba seguir. De hecho, en la mayoría de los países, el Grado tendrá 180 ECTS; en España, 240.
¿Movilidad? Para eso lo que hace falta es dinero, y no ningún Plan. Las becas Erasmus existen desde finales de los años 80, muchos años antes de la Declaración de Bolonia, lo que hace hipócrita otorgarle a Bolonia este mérito. Bolonia no supone ningún incremento exponencial en la dotación de estas becas, a todas luces insuficiente.
9) No hemos hecho ninguna estimación de facultades que puedan cerrar. Tengo la percepción de algunas dificultades en humanidades.
# ¡Es usted un hacha, ministra! ¿No me diga que usted también lo ha notado? Sin embargo, sí que han hecho esas estimaciones, y le pongo como prueba las palabras de su propio compañero Marius Rubiralta, Secretario de Estado de Universidades, quien en su conferencia de Oviedo el pasado 25 de noviembre nos tranquilizó a todos afirmando: “Si alguna universidad va a cerrar no será por Bolonia, será por el mercado”. # ¡Vaya un alivio, señor Rubiralta! Entonces no pasa nada. A nosotros lo que nos molestaba era el nombrecito, y no el hecho de que se estén articulando mecanismos que permiten, por ejemplo, que una universidad cierre si no es rentable para el mercado (como por ejemplo: financiación competitiva, financiación ligada a resultados, más financiación para aquellas carreras cuyos graduados monten empresas propias o, en la práctica, condicionamiento de la financiación pública a la previa obtención de financiación privada).
8) Los préstamos-renta de ninguna manera sustituirán a las becas convencionales.
No es tan sencillo, empresaria. No se haga la tonta. Nadie ha dicho que vayan a sustituirlas, al menos de manera inmediata; pero una chica lista como usted debe conocer el “Informe Bricall” (el Informe Universidad 2000, de la Conferencia de Rectores). Mi preferido es el capítulo V, Financiación:
“Otra solución a este tipo de problema consiste en ofrecer un préstamo con devolución condicionada a la renta (o préstamo-renta). Por ejemplo, a partir del próximo curso, está previsto que el Reino Unido financie a sus estudiantes únicamente a través de préstamos-renta, eliminando totalmente las becas.” (Pág. 271)
“Como tendencia general y según la experiencia internacional se recomienda, pues, la utilización prioritaria de las becas (...) en los primeros años. En cambio, en los ciclos posteriores se puede ofrecer ayuda financiera en forma, prioritariamente, de préstamos-renta.” (Pág. 276) ( http://www.ua.es/up/bricall/bricall...
)
Y es que para llegar a Rector (o a ministra ceoera) hay que tener el cerebro bastante desarrollado. Saben sobradamente que hacer de golpe un cambio de tal magnitud sería extraordinariamente impopular. Pero como acabamos de ver, según nuestros propios rectores se van a ir priorizando cada vez más las becas-préstamo, supongo que hasta llegar a la envidiable situación del Reino Unido, o hasta que sólo haya becas de excelencia para los mejores alumnos y el resto sean hipotecas. Tenemos ya gráficas que indican que las becas se han estancado y estos préstamos crecen cada año. Según los datos facilitados por la CRUE, en 1995 el 20% de los matriculados estaban becados. En el 2004/2005 ya se habían reducido a un 14% (La universidad en cifras 2006, pág. 125). Este año, las becas de “ayuda compensatoria”, otorgadas a las familias de rentas más bajas, está siendo de sólo 2.500 euros, según el Real Decreto 675/2008 de 28 de abril.
En cualquier caso, las becas-préstamo son una perversión en sí mismas, porque si pasados 15 años no tienes aún un nivel de renta de 22.000 euros, no debes devolverlas: el Estado condona tu deuda. Los bancos, obviamente, no pierden un duro. ¿Cómo justificar ese trasvase de fondos públicos a manos privadas, cuando podrían darte el dinero directamente a ti?
Sin olvidar que sólo el 10% de las becas irá destinado a los Master, cuyo precio es sencillamente elitista (en mi universidad, 26 euros el crédito).
7) Hacer esta consulta con los alumnos actuales sería antidemocrático. La Universidad pública es patrimonio de toda la sociedad. No cabe un referéndum para decidir sobre la implantación definitiva del Plan Bolonia, porque éste ya ha sido ratificado en las Cortes Generales, que son las que representan al conjunto de la sociedad. No podría hacerse ciñiéndose únicamente a los estudiantes actuales, porque sería antidemocrático.
¡Oh la lá, señora ministra! Da gusto ver con qué fervor revolucionario defiende usted de pronto la democracia. El problema es que no deja de ser un burdo sofisma. Dado que si deciden sólo los estudiantes actuales y no los del mañana (?) la decisión es “antidemocrática”, mejor que no decidan ni unos ni otros. Mejor que decida una empresaria de la CEOE que incumple la Ley de Incompatibilidades.
Usted cree que la democracia es votar un día y callar 4 años. No se imagina la impotencia de los pueblos ante tan perversa lógica. Pero algunos pensamos que la democracia debería ser algo participativo, que el poder debería estar en manos de la gente. Si algo debe decidirse acerca de la universidad, que la comunidad universitaria se reúna y lo vote democráticamente. De cajón.
6) El Proceso de Bolonia, ¿es un reto o un problema? Antes de analizar si es un reto o un problema, lo que creo que es importante señalar, primero, es que es una obligación.
En la frase 7 era usted toda una adalid de la democracia, casi parecía una representación viviente de La libertad guiando al pueblo de Delacroix; pero ahora... Bien, pongamos el caso: esta misma noche se descubre que es usted una delincuente, que Zapatero nombró ministra a una gran empresaria, etc. Estalla una grave crisis política y se convocan elecciones. Gana con mayoría absoluta un partido contrario a Bolonia. En las Cortes, se decide romper con Bolonia. ¿Seguiría siendo obligatorio? Lo pregunto más que nada para saber en qué clase de “democracia” vivo, y su grado de organicidad. ¿O es que nos gobiernan las empresas...? No se moleste, era una pregunta retórica.
5) No es en absoluto obligatorio, sino que es un compromiso voluntario de los países, que se ha ido aprobando y ratificando progresivamente a lo largo de los años en las cortes generales través del debate parlamentario.
Lamentable incoherencia, Garmendia. A ver si se decide usted. En la 6, Bolonia “es una obligación”; en la 7 “no es en absoluto obligatorio”. ¿Y eso del debate parlamentario? Perdone que le diga, pero no hubo el menor debate al respecto. Usted no lo sabe porque por aquellas fechas estaría montando alguna nueva empresa con la que forrarse. Chica lista...
4) Que la empresa encuentre instituciones importantes en las que volcar su mecenazgo no está relacionado para nada con la privatización de las universidades. La universidad tiene que ser uno de los pilares del cambio del patrón del crecimiento económico y tiene que tender puentes hacia el mundo de la empresa.
No está relacionado con la privatización, sino que supone un aumento en el grado de privatización, porque la educación superior ya era semi-privada. Las copisterías, la seguridad y la limpieza fueron siempre subcontratadas y no públicas. Las técnicas de gestión ahora son privadas, y se hacen rankings de universidades que compiten entre sí por la financiación.
La LOU (artículo 14) crea los Consejos Sociales y les otorga la aprobación -o no- de los presupuestos universitarios; estos Consejos Sociales están controlados por importantes empresarios, como puede verse en la página web de cualquier universidad española (a modo de ejemplo, el de la UNED está presidido por César Alierta, Presidente de Telefónica, y el de la Carlos III de Madrid por Matías Rodríguez, vicepresidente del Banco Santander).
También la LOU (artículo 32) crea la ANECA, por recomendación europea, y el RD 1393/2007 (artículo 27) le otorga un “carácter preceptivo y determinante” para la aprobación -o no- de cualquier plan de estudio; la ANECA es también una fundación con nutrida representación empresarial. Los documentos de esta fundación semi-empresarial se caracterizan por contener las barbaridades más grandes que imaginarse puedan. Por ejemplo:
Si estas tareas liberalizadoras son lentas, la liberalización de los servicios, posiblemente, va a ser también bastante lenta. (...)Y aquí tenemos el ejemplo de la Unión Europea, que no aplica las normas de liberalización del comercio de servicios. La tendencia de futuro es una economía más global, más liberalizada y más abierta y competitiva. No se trata sólo de que la gente sea más o menos culta. Avanzamos hacia una sociedad de la información y sociedad del conocimiento, por lo que la OMC tendría que afrontar el tema del libre comercio del conocimiento, que hoy es un recurso transnacional ( http://www.aneca.es/estudios/docs/p...
Página 8).
El mercado laboral no sólo exige de los graduados conocimientos y destrezas a nivel profesional, sino también la capacidad de adaptarse a nuevos ámbitos de desarrollo profesional no necesariamente relacionados con su campo específico de estudio. De esta forma surge la figura de un nuevo tipo de trabajador: el ‘profesional flexible’ ( http://www.aneca.es/estudios/estu_i...
).
En fin, “la universidad ya no es más un lugar tranquilo para enseñar, realizar trabajo académico a un ritmo pausado y contemplar el universo como ocurría en siglos pasados. Ahora es un potente negocio, complejo, demandante y competitivo que requiere inversiones continuas y de gran escala” ( http://www.aneca.es/publicaciones/d...
Página 24).
Se establecen convenios de colaboración con empresas, como las cátedras-empresa, y hasta préstamos privados por parte de los bancos (el Santander tiene sucursales en el interior de todas las universidades españolas). Incluso hay universidades privadas (cada vez más: ya hay 27, contra 50 públicas). De hecho ¿no tenemos a una empresaria de la CEOE reciclada en la ministra que se encarga de las competencias universitarias? No sea cínica. Aunque, por una vez, ha dicho algo que es cierto: se trata de mecenazgo privado, como en la Edad Media, como si la Revolución Francesa nunca se hubiera producido y la educación pública tuviera que ser erradicada. Ahora bien, ¿mecenazgo a cambio de qué? ¿O es que ahora pensamos que los empresarios y banqueros son una especie de ONG altruista que te regala dinero sin obtener nada a cambio?
3) Hay que mejorar la transferencia de conocimiento a las empresas. Las administraciones no tienen que ser más intervencionistas. Deben garantizar que las cosas se hacen bien, pero no interferir en los procesos.
“Hay que, deben, tienen”. ¿Y eso quién lo dice, aparte de Adam Smith y de usted? ¿Dónde están sus argumentos, ministra? Permítame que le diga que la universidad tenía muchas cosas que mejorar, pero que estos cambios ultra-empresariales van justo en la dirección opuesta al cambio que necesitamos. Permítame que le diga que su triste reforma es parte de una ofensiva neoliberal que pretende desmontar lo que todavía quedaba del Estado del bienestar. No hay más que ver sus invectivas contra el “Estado intervencionista”, más propias de un mitin de la Escuela de Chicago que no de un gobierno que debería borrar de sus siglas la S y la O. Sin embargo, me parece usted muy coherente: es empresaria y defiende sus intereses. Yo soy estudiante, y defiendo los míos; por eso, aunque no sea ninguna panacea, prefiero un Estado de bienestar antes que lo que usted propone.
Como dice el profesor de la UCM Carlos Fernández Liria, esto es peor aún (y mucho más rentable para los de su gremio, señora Garmendia) que una privatización pura, porque es un aspirador de dinero público que está pasando directamente a manos privadas. Llevamos años experimentándolo: si no tienes financiación externa, por interesante que sea tu proyecto, no te conceden dinero público, ni becarios, ni nada. Pero si la tienes, el Estado te da el oro y el moro. Si una empresa pone 10 euros para un proyecto, el Estado pondrá 100 más y tres becarios (además de regalarle la patente). Simplemente se están subvencionando con dinero público actividades privadas, al tiempo que las empresas se apropian del trabajo de un ejército de becarios pagados también con dinero público (o peor: en el Real Decreto 1393/2007 se establece la posibilidad de que los Grados incluyan hasta 60 créditos de prácticas en empresas, sin mencionarse remuneración alguna), becarios a los que forman sin invertir un solo euro y que en el futuro serán sus empleados. Las empresas no se conforman con pagar cada vez menos impuestos, así que han decidido lisa y llanamente robar el dinero de los impuestos.
2) La paradoja es que uno de los aspectos que Bolonia contempla con más fuerza es el aspecto social de la universidad, las becas, el aspecto igualitario, el poder compatibilizar el estudio con el trabajo.
Todo esto que dice, ministra, es sencillamente mentira, y además usted lo sabe. ¿Dónde contempla Bolonia con fuerza -o sin ella- las becas? Las únicas que aparecen citadas en los documentos de la Comisión Europea (y en la Declaración de Berlín) son las que esas almas caritativas del Santander conceden y que luego tienes que devolver. ¿Y cómo es eso de compatibilizar estudios y trabajo? Un Grado español tiene 240 ECTS, y cada ECTS son entre 25 y 30 horas de trabajo estimado (por cierto, es curioso eso de pagar por estar en tu casa estudiando). Dado que el Grado tiene 4 años (y dado lo que establece el RD 1393/2007), hay que hacer 60 ECTS cada curso. Si multiplicamos 60 x 27’5, el resultado será 1650 horas cada curso. Dividido entre los 9 meses que éste dura, tenemos 183 horas al mes; es decir, 45 a la semana, lo que supone 9 horas al día de lunes a viernes.
¿A qué hora quiere que trabajemos, señora ministra? Será que eso de trabajar le resulta a usted un tanto ajeno, o tal vez ha leído demasiadas veces La cabaña del tío Tom. Mientras hablemos de la universidad española y no de la extracción de la plata en las minas de Potosí, es usted una simple trolera. Sé que sacarán un programa especial para que los trabajadores puedan ir sacando los cursos poco a poco, pero eso no deja de ser un parche a la herida que ustedes mismos han provocado. El nuevo sistema empeora la situación del que tiene que compaginar estudios y trabajo, cosa que acabamos de demostrar calculadora en la mano. Y eso por no hablar de la asistencia obligatoria.
¿Y qué hay de la subida de tasas? ¿Me negará que la Conferencia General de Política Universitaria marcó una subida de tasas de entre un 4’2 y 8’2% este año? ( http://www.elmundo.es/papel/2008/06...
). ¿Me negará que el Posgrado, según el propio gobierno del que usted forma parte, tiene un precio orientativo de unos 3.000 euros, además de que la mayoría de ellos no están becados? ¿Me negará que el Curso de Adaptación del Profesorado, que costaba entre 200 y 400 euros, ha sido sustituido por un Master de 2.000 euros de precio?
1) Son protestas minoritarias, protagonizadas por focos de descontentos. La percepción de los estudiantes sobre la nueva ordenación académica es mayoritariamente positiva.
Otra mentira, y van ya demasiadas. Ha habido tres referendum en Lleida, Girona y Barcelona. El resultado global ha sido: 94% en contra este EEES y 5% a favor, con una gran participación, quizá la más alta en comicios universitarios de la historia reciente. Sabe perfectamente que lo mismo ocurriría si se organizaran referendum en otras universidades. Además, ¿de qué ridiculez estamos hablando? Si es más que evidente, como sabe cualquiera que haya posado un pie en cualquier universidad española, que, lejos de haber percepciones positivas de este EEES, lo que hay es un movimiento verdaderamente impresionante en su contra.
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Me despido. ¿Sabe lo que queremos, ministra? Un mundo en el que no haya cabida para gente como usted. Gente que posee miles de millones, mientras otros -los más- no tienen nada. Gente que lleva a sus hijos a universidades privadas (no queremos que existan universidades ni escuelas privadas). Gente que patenta y luego vende avances colectivos de la especie humana, obtenidos por laboratorios universitarios -y además sobre la base de un esfuerzo de milenios. Gente que negocia con la salud (como sus empresas farmacéuticas, señora Garmendia), la educación, la vivienda, los alimentos... y también con las ilusiones de muchas personas.
Sencillamente no mienta, ministra. Dígalo claro y siga dedicándose a sus podridos negocios. Diga que defiende sus intereses y los de los suyos, que esta reforma no es positiva para la mayoría pero sí para algunos de ustedes, que no piensa contestarme porque yo para usted no soy nada y si ni siquiera le contestó a los parlamentarios...
No se preocupe; de todos modos esto no es en realidad un llamamiento para usted, sino para esa multitud de estudiantes que he visto gritar y que, apaleados, ninguneados, ignorados, insultados y derrotados, aún cierran los puños, y salen a la calle, y sienten arder la sangre; y aún sueñan, sueñan cosas tan lindas, como derribarle a usted, y a su sucia reforma, y a todo su maldito sistema. Tal vez entonces podamos estudiar libremente, buscar las verdades, sentirnos al fin libres, echar a andar...
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