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lunes, 27 de febrero de 2017

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald.

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald

La élite del capital en mediática disputa 


Al parecer, nadie que merezca el respeto de los respetables apoya a Trump. O eso dicen. Incluso es conocido que antes de su victoria electoral, el mismísimo George W. Bush., otrora paradigma del conservadurismo global, se posicionó contra el sufrido oligarca.1 También durante la campaña, el pobre multimillonario padeció el acoso de la mayoría de los medios masivos.2 Incluso una vez electo presidente, el septuagenario y mediático líder de la nueva derecha “nacionalista-internacional” encontró una inesperada y “temible” adversaria: Madonna, que auguró a la plebe que la adora una revolución “del amor” (es decir, sin expropiaciones).3 Por si fuera poco tener de enemiga a la menos virgen de todas las célebres damiselas de la siempre inmaculada industria del pop, ahora a Trump le ha surgido un nuevo problema con mediáticas curvas: Katy Perry. Así es, porque la también cantante, poseedora de la cuenta con más seguidores de Twitter, no deja de ensañarse con el Tío Gilito de la política mundial.4

Poco importa que la señorita Perry grabara un videoclip propagandístico para el Pentágono con el asesoramiento de los Marines para nutrir de mujeres sus filas o que hiciera diversos conciertos para ayudar a su ejército en sus imperialistas aventuras allende los mares.5 Ahora Perry está “concienciadísima” de querer proteger a los más débiles.6 La multimillonaria estrella del pop ha sido una convencida demócrata de toda la vida, es decir, desde que Obama ganó el Nobel de la Paz y prometió sin cumplir cerrar Guantánamo para siempre. Barak, por su parte, siendo presidente, animaba a los jóvenes a ir a los conciertos de su archiconocida amiga.7


Pero hasta con el primer presidente mulato en retirada de La Casa Blanca, Perry siguió fiel a los candidatos demócratas y no le guardó ningún rencor a Hillary Clinton, su otrora adversaria, a la que apoyó decididamente desde el inicio de su segunda intentona presidencial. Tanto cuando se enfrentó al izquierdista Bernie Sanders por la candidatura demócrata como cuando más tarde tuvo que vérselas con el victorioso vaquero republicano, agente Trump: Donald Trump. En su militancia, Perry, pese a tener unos padres ultraconservadores,8 llegó a grabar un vídeo semidesnuda a favor de Clinton y a prometerle una canción electoral.9 Pero nada de eso bastó para que la mujer de George pudiese continuar con el legado político de Barak: en otras palabras: la política Coca-Cola.

¿Pero en qué consiste esta chispeante y gaseosa praxis política? La política Coca-Cola es el soft power de Joseph Nye o la publicidad corporativa de siempre, que ni la descubrió Naomi Klein con No Logo ni Philip Knight con Nike, sino los asesores de Rockefeller en 1914 (tras una masacre obrera a manos de sicarios del empresario), derramada en la arena política.10 En bruto: a Dios rogando y con el mazo dando. Como Coca-Cola, sirviendo con su mano izquierda anuncios de relajada gente guapa y “enrollada” sonriendo en la playa mientras con la diestra deja a cientos de trabajadores sin empleo, aplasta la disidencia sindical o desobedece sentencias judiciales.11 La praxis Coca-Cola se basa en cometer las mismas fechorías capitalistas e imperialistas de siempre, pero con un halo de santidad “cool” que les hace parecer justo lo contrario de lo que son.

Para los convencidos de esta política del marketing (no, no hablamos de la mayoría de dirigentes de Podemos), Obama, por ser “negro”, era mejor y menos racista que sus predecesores, pese a que expulsó a más inmigrantes que todos los presidentes blancos anteriores.12 Hillary, por el mero hecho de ser mujer (siguiendo el absurdo prisma del posmodernismo todavía hegemónico en la izquierda), debería ser más moderna y sensible que cualquier hombre, pese a que en sus tiempos de Secretaria de Estado se alegraba de un modo ciertamente nada “maternal” del asesinato de sus enemigos políticos.13
Como aventuró Terry Eagleton hace casi veinte años y como ha confirmado recientemente Slavoj Zizek,14 hemos llegado a un punto en el capitalismo que ya ni siquiera es necesario, o cada vez resulta más prescindible, el hecho de otorgarle un rostro humano al fascismo que requiere cualquier sociedad de clases. En este sentido, Trump constituye el principio del fin de la moral pública en la política de masas controladas mediáticamente. Y no puede ser de otro modo viniendo de un hombre que, henchido en un mitin televisado, anunció su apoyo a las torturas en los interrogatorios: “¿Qué si apoyo los ahogamientos simulados? Te puedes apostar el culo a que sí”.15

El patoso Donald, hipercaricaturizado por la prensa “seria”, con su pose de John Wayne, es el inicio del fin de la política Coca-Cola. Es el ocaso del soft power de negros y mujeres travestidos, la extinción de las miradas cándidas y los hollywoodienses discursos para justificar lo injustificable. Trump es, por fin, el soñado héroe mediático del trabajador totalmente alienado por el discurso de aquellos que le oprimen. El presidente estadounidense es como aquel “héroe” de violentas películas de acción que tras masacrar a “los malos”, mientras le contemplan temerosos y moribundos, todavía es capaz de mofarse de ellos con sus propios chascarrillos.

En realidad, Donald Trump y sus mediáticos enemigos no son sino diferentes partes de la élite de la clase dirigente en disputa por controlar la superestructura capitalista actual. Donald y los nuevos protofascistas electos de derecha son los renovados rostros que necesita la lógica del capital en esta época de recortes sin recuperaciones. En este tiempo de capital mundializado y trabajadores nacionales enfrentados, de jornadas extenuantes pese a la robotización acelerada y el paro estructural, de necesarios chivos expiatorios a los que cargar la ira de los aplastados (siempre los otros: los no americanos, los inmigrantes, los musulmanes, etc.). El capital actual necesita a Trump y sus acólitos del mismo modo que el gran capital alemán se sirvió de Hitler poco antes de la II Guerra Mundial en un contexto de crisis económica con inquietantes similitudes con la actual.


Frente al supuesto Pato Donald de la política internacional, Madonna, Katy Perry y el clan Clinton son parte de una élite predestinada a la desaparición por ser disfuncionales para contener las contradicciones sociales que genera el capital hoy día. Por eso serán barridos por los vientos de la historia, del mismo modo que en un futuro no muy lejano, la actual izquierda será expulsada del mapa por ser francamente incapaz de unir y soliviantar a aquellos que son los únicos que pueden revertir la presente situación de creciente barbarie sociopolítica internacional: los trabajadores.

Aquellos a los que todavía no se les oye debido a lo fuerte que resuenan los altavoces de los de siempre en sus taponados y atolondrados oídos. Pero en algún momento se acabará la música de unos y empezará la de otros, del mismo modo que se acabó la de Coca-Cola/Obama/Perry en la política y llegarán las de las nuevas y burbujeantes estrellas protofascistas del pop que apoyarán a Trump. Así las cosas, hay que entender que el gran pecado que la élite “ilustrada” del capital no le perdona a Trump no es que sea racista, chauvinista o imperialista, sino que se está cagando (y disculpen la palabra) sobre el soft power que la industria cultural junto con el gobierno estadounidense cultivaron durante décadas desde el fin de la II Guerra Mundial para garantizar su hegemonía como potencia mundial. Trump y la nueva élite que lo apoya, están destruyendo su obra en cientos de artículos, libros, series de TV, películas, videojuegos o videoclips. Tanta diplomacia cultural, tantos cerebros engullidos, para que ahora venga alguien tan tosco a aguar la fiesta.

Quizás cuando deje de sonar como cool el himno de EUA por la mala imagen del Donald constructor de muros, comience a resultar atractivo el himno de La Internacional o alguno de semejante contenido en las mentes de los sometidos. ¿Nostalgia marxista? Peores cosas se han visto. Quizás en forma de rap o con guitarras eléctricas, pero, ¿quién se esperaba acaso que alguien como Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos hace tan solo ocho años cuando el Yes We Can de Obama sonaba victorioso en los oídos del confundido progresismo mediático globalizado?

No debe resultar sorprendente que los enlatados cantos de sirena de la élite “buena” resuenen por todo el orbe, lo lamentable es que nosotros, en tanto que asalariados, los tarareemos. Lo grave es que nos creamos su propaganda disfrazada de refrescantes anuncios y pegadizos videoclips, que pensemos que el mañana lleno de amor y convivencia multicultural que nos garantizan si apoyamos a “sus buenos” serán posibles en nuestra realidad. Precisamente aquí, en una sociedad-mundo que todavía sin asentarse se resquebraja por doquier debido a la lógica del capital que amenaza con explotar impidiendo la consolidación de los antiguos sueños de emancipación que nos llevaron a lo mejor del presente. Es decir, los sueños de un mañana donde los ciudadanos nacionales, los inmigrantes y los refugiados dejen de serlo para transformarse en lo que ya son pero casi nadie reconoce: trabajadores internacionales. Si lo hacemos bien, esta vez lo serán, lo seremos, de una sociedad-mundo sin clases, sin muros ni fronteras. El único espacio posible donde los Derechos Humanos dejarán de ser papel mojado para, por fin, habitarnos.

El presente artículo fue finalizado el 20 de febrero de 2017 y publicado en el Topo Express. Su reproducción, siempre que sea sin ánimo de lucro, se cite la fuente y la autoría, será libre bajo licencia Creative Commons.
Notas:
  1. Bassets, Marc (2016), “Los Bush dan la espalda a Donald Trump”. En El País, [en línea], 6 de mayo: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/05/estados_unidos/1462472195_378079.html (Consultado el 16/02/2017).
  1. Lo que le valió el apoyo de despistados trabajadores que lo catalogaron de “antisistema”.
  2. Gallón S., Angélica (2017), “Madonna: su furia contra Trump, su revolución del amor y sus ganas de estallar la Casa Blanca”. En Univisión, [en línea], 21 de enero: http://www.univision.com/estilo-de-vida/trending/madonna-su-furia-contra-trump-su-revolucion-del-amor-y-sus-ganas-de-estallar-la-casa-blanca (Consultado el 20/02/2017).
  1. Katy Perry, con más de 95 millones de seguidores, es la cuenta más popular del mundo en Twitter, seguida de otra estrella del pop, el canadiense Justin Bieber, con más de 91 millones de fans (Consultado el 16/02/2017). Esta cantante no deja de increpar a Trump: Gomar, Ignacio (2017), “La reacción de las famosas ante la era Trump”. En El País, [en línea], 13 de noviembre: http://elpais.com/elpais/2016/11/11/viva_la_diva/1478856747_394566.html (Consultado el 20/02/2017).
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], pp. 350/354.
  1. Con su videoclip Chained to the Rythm (2017), en el cual precisamente critica lo que ella misma ha estado haciendo todo el tiempo desde su Olimpo de Dioses y Diosas prefabricados de la industria del pop: alienar a la juventud global y apoyar a la élite del poder.
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 332.
  1. Ibídem, p. 7
  2. Sobre el vídeo: Jerkovich, Katie (2016), “Katy Perry Votes Naked In Latest Video To Turn Out The Vote For Hillary”. En The Daily Caller, [en línea], 27 de septiembre: http://dailycaller.com/2016/09/27/katy-perry-votes-naked-in-latest-video-to-turn-out-the-vote-for-hillary-video/ (Consultado el 20/02/2017). Sobre la canción: Showbiz (2016), “Katy Perry quiere componer el tema electoral de Hillary Clinton”. En La Opinión, [en línea], 24 de junio de 2014: http://laopinion.com/2014/06/24/katy-perry-quiere-componer-el-tema-electoral-de-hillary-clinton/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. En la llamada “Masacre de Ludlow” en 1914: Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 551.
  1. Coca-Cola en lucha (2016), “Somos Cocacola en lucha”. Madrid: La Oveja Roja.
  1. García Marco, Daniel (2016), “Estados Unidos, ¿se merece Barak Obama que lo llamen “deportador en jefe”? En BBC, [en línea], 27 de enero: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160120_obama_deportaciones_eeuu_dgm (Consultado el 20/02/2017).
  1. Por ejemplo, cuando se enteró del brutal asesinato de Gadaffi. Aquí el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y (Consultado el 20/02/2017). La reflexión: Wight, John (2016), Hillary Clinton and the Brutal Murder of Gaddafi”. En Counter Punch, [en línea], 21 de octubre: http://www.counterpunch.org/2016/10/21/hillary-clinton-and-the-brutal-murder-of-qaddafi/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. Eagleton, Terry (2005), Ideología. Una introducción. Barcelona: Paidós [1995]. Sobre Zizek: BBC News (2017), “Slavoj Zizek on Trump and Brexit”. En YouTube, [en línea], 17 de enero: https://www.youtube.com/watch?v=2ZUCemb2plE (Consultado el 20/02/2017).
  1. EFE (2017), “Trump apoya la tortura en los interrogatorios como método efectivo para combatir el terrorismo”. En El Mundo, [en línea], 27 de enero: http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/26/58896262e5fdeaad368b465f.html (Consultado el 20/02/2017)
Libro del autor:

miércoles, 26 de agosto de 2015

Entre barbaries: capitalismo y Estado Islámico




David Haines poco antes de morir decapitado a manos de un sicario de Estados Islámico



Jon E. Illescas Martínez (Jon Juanma) 


Mitad de la segunda década del siglo XXI, Planeta Tierra. En una presentación en Boston, Bill Gates, el hombre más rico del mundo se acerca al economista de moda, Thomas Piketty, y le confiesa que aunque le gusta mucho su libro no quiere “pagar más impuestos”.1 El economista liberal es autor de una voluminosa y promocionada lectura llamada El Capital en el siglo XXI donde entre otros asuntos denuncia cómo durante los últimos años las desigualdades no han dejado de aumentar. Marx lo vaticinó siglo y medio antes, pero los medios no le hicieron tanto caso. Sin embargo, Gates afirma que no hay que preocuparse porque para 2035 apenas quedará algún país pobre en el planeta.2 ¡Ciertamente optimista! Dos décadas antes, es decir, hoy, las 85 personas más ricas tienen lo mismo que la mitad más pobre de la población mundial.3 Sin embargo, a la multitud congregada este verano en el puerto de Ibiza para recibir al jeque Abdulla al Futtaim no parece importarle la sorprendente inequidad que cruza todas las fronteras. Más bien le maravilla. Están entusiasmados realizando fotos al fastuoso yate “Radiant” del magnate de Emiratos Árabes Unidos. Mientras luce varado en el puerto la multitud no deja de admirar su helipuerto y su inmensa eslora del tamaño de un campo de fútbol, diseñada por encargo por la empresa alemana Lurssen para la fruición de millonarios.4  Mientras tanto, al norte de Irak, en Qadiya, una niña de doce años está siendo violada por un soldado de Estado Islámico (EI) mientras le explica que lo que le está haciendo, en realidad, no es pecado. Ella no entiende muy bien de disputas escolásticas suníes, wahabistas o takfiristas y le suplica que por favor pare de hacerle daño. Pero el “valiente” guerrero no se amedrenta ante los lamentos mundanos de la púber. Sabe que la pequeña es creyente de otra religión ajena al Islam, lo que según los “ilustrados” teólogos de EI le da derecho a violarla como “infiel”. ¿La recompensa prometida para el yihadista por los ideólogos financiados por los magnates saudíes y sus amigos occidentales? Acercarse a Dios.5 Y no nos referimos al que ellos adoran (el dinero) sino al que animan a venerar a los que no lo tienen.

Respiremos hondo, por favor.


Los orígenes de Estado Islámico se encuentran en la invasión estadounidense a Irak en 2003. Fue allí donde nació lo que luego sería la organización terrorista más brutal de los últimos tiempos. Después de que el ejército norteamericano y sus aliados destruyeran el país para conseguir sus objetivos de expolio petrolífero, privatizaran empresas públicas de los tiempos de Sadam Husein y dejaran a millones de iraquíes sin prestaciones sociales y en el paro con una mano delante y otra detrás, estaba cantado que surgirían grupos de extremistas que en un mar de desesperación sólo podrían aferrarse a una lectura extrema del Corán y a un irracionalismo a prueba de bombas (nunca mejor dicho). Lo que por supuesto fue un objetivo estratégico de los ideólogos de la guerra mucho antes de que ésta se desatara pese a las protestas de millones de manifestantes alrededor del globo. Por eso una vez invadido el país, nada mejor que dividir a la población iraquí. Fomentando el enfrentamiento entre chiíes y suníes se dificultó la resistencia contra el enemigo invasor. Siguiendo con la hoja de ruta de su agresiva política exterior, luego le llegaría el turno al pueblo sirio que sufriría una terrible guerra civil impulsada por Estados Unidos y sus aliados ávidos por manipular cualquier sentido liberador que pudiera tener la llamada Primavera Árabe. Después de la destrucción del estado iraquí y parte del sirio gracias a sus “archienemigos” occidentales, Estado Islámico en la actualidad controla un territorio semejante a toda Gran Bretaña con una población de entre 4 y 5 millones de personas.6 Desdichados seres humanos que se han visto transformadas en súbditos con una vida en el interior del Califato que mezcla el esclavismo, el feudalismo y el pillaje mercantil.7 Una mezcla de modos de producción pretéritos que no puede tener otro futuro que el expansionismo o la desaparición. El resto ya lo conocemos gracias al interesado, parcial y acontextual retrato que nos sirven los medios masivos todos los días: sádicas ejecuciones sumarísimas, persecución religiosa, aniquilación de la libertad de la mujer, destrucción del patrimonio de la humanidad, etc. Es triste pensar que en las tierras que otrora fueron cuna de las civilizaciones de la Antigua Mesopotamia, cumbres de la cultura humana de su tiempo, ahora se presencie la colisión entre lo peor de dos civilizaciones: la decadente capitalista-imperialista del mundo desarrollado y la del terrorífico pillaje irracionalista y patriarcal del subdesarrollado.


El desarrollo desigual ha sido una constante de la evolución humana. No se alcanzó el Neolítico ni la Edad de Hierro en el mismo momento en las diferentes regiones del mundo, tampoco el capitalismo se desarrolló al mismo tiempo en Reino Unido, Alemania, Japón o China. Sin embargo, a partir de que éste se transformó en el modo de producción hegemónico convirtiendo a la Tierra en una economía-mundo capitalista, al desarrollo desigual de las diferentes regiones se le agregó lo que en el marxismo se conoce como desarrollo “desigual y combinado”.8 Esto significa que por primera vez en la historia producimos bajo la lógica de un sistema que, al abarcar el globo debido a las necesidades que el capital tiene de expandirse por nuevos mercados para garantizar la acumulación ampliada, además de acentuar sin límite las diferencias de clase, debe desarrollar la creación de riqueza en una zona geográfica nutriéndose del expolio planificado de otras. Es la conocida división internacional del trabajo. De ello resulta una simbiosis con fecha de caducidad y final explosivo. 

La violencia terrorista y profundamente salvaje de los reaccionarios de EI nos enseña el camino hacia un futuro posible. Una distopía que puede dejar de serlo para transformarse en una lúgubre cotidianidad donde las zonas más desarrolladas se enfrenten en una guerra permanente contra las más subdesarrolladas y, por eso mismo, explotadas. Un mañana donde los enriquecidos del sistema mundial gestionen/sacrifiquen a la mayoría empobrecida como animales de granja para mantener sus privilegios y los empobrecidos más incultos y extremistas asesinen, una vez reducidos a la animalidad más desesperada, a los obreros de las zonas “ricas” y a la mayoría que encuentren en su camino en las zonas pobres. Fronteras y ejércitos regulares perpetrados con sofisticados drones frente a terrorismo yihadista diseminado más allá de sus fronteras gracias, entre otros factores, a los petrodólares de anónimos jeques y a las facilidades que ofrece una economía-mundo donde los flujos de capitales nadan más rápido que los inmigrantes muertos en las costas y los jueces que intentan en vano descubrirlos tras las múltiples caretas que permiten los paraísos fiscales y la contabilidad “creativa” de las corporaciones multinacionales.

El único sistema que puede acabar con el poso de desesperación, sufrimiento e ignorancia que produce un monstruo como Estado Islámico (y los que vendrán si no reaccionamos) es el socialismo. El único que puede acabar con un Frankenstein integrista que no es capitalista sino escombro del capitalismo. Un socialismo planetario que aproveche la interconexión global que nos permite el capitalismo bajo un único gobierno internacional sometido a una democracia participativa que ponga fin al desarrollo desigual y combinado. Un sistema-mundo socialista que al acabar con las fronteras nacionales y regionales impida la existencia de “no ciudadanos” y acoja a la humanidad como una única familia condenada a entenderse. Sólo así se podrá garantizar la coexistencia en un planeta maltrecho que afronta desafíos imposibles de resolver desde una pléyade de estados-nación con intereses excluyentes en la jungla interestatal capitalista: cambio climático, hambre, guerras, migraciones masivas, etc.  Un socialismo universal que poco a poco vaya ayudando con recursos económicos y culturales para que las zonas más retrasadas y vilipendiadas del planeta se desarrollen hasta que alcancen un nivel que permita a sus gentes un proyecto de vida digno en sus propios territorios. Donde tengan aseguradas los recursos para alcanzar el bienestar material y la felicidad bajo el amparo de la libertad y la seguridad personal. Donde la libre circulación de capitales sea substituida por la libre circulación de personas en un mundo en que nadie necesite emigrar para ganarse la vida. Donde los niños vayan a jugar al parque y no acaben siendo el juguete sexual de integristas religiosos que antes fueron parias de un sistema que los ignora cuando no los aplasta.

El capitalismo puede servirnos de trampolín para construir esa sociedad superior que sólo puede ser mundial, pero si nos dormimos en los laureles quizás su lógica depredadora en busca del máximo beneficio también pueda traernos al presente formas de explotación y esclavitud que pensábamos enterradas en las páginas más oscuras de los libros de historia. ¿Qué futuro mereceremos como especie? ¿Uno donde vivamos en igualdad y armonía desarrollando lo mejor de la humanidad u otro donde las violaciones de niñas y la destrucción de lo mejor de nuestro pasado sea moneda de cambio por los servicios prestados?




* Jon Juanma es el pseudónimo de Jon E. Illescas Martínez. El autor es Licenciado en Bellas Artes y Doctor en Sociología y Comunicación. Correo: jonjuanma@gmail.com Blog: http://jonjuanma.blogspot.com.es/



** El artículo fue finalizado el 26 de agosto de 2015.



Notas:


1. EL HUFFINGTON POST (2015), “Bill Gates a Pikkety: “Me encanta tu libro, pero no quiero pagar más impuestos””. En El Huffington Post, el 5 de enero de 2015. [Consultado el 25 de agosto de 2015]. 

2. RT (2014), “Para el año 2035 en el mundo ya no habrá casi países pobres”. En RT en Español, el 22 de enero de 2014. [Consultado el 25 de agosto de 2015].

3. BLANCHAR, Clara (2014), “85 ricos suman tanto dinero como 3.570 millones de pobres en el mundo”. En El País, el 20 de enero de 2014. [Consultado el 25 de agosto de 2015].

4. GÓMEZ V. y FERRER, Laura (2013), “El yate de 224 millones en el que no navegó el jeque del Málaga”. En La Opinión de Málaga, el 9 de julio de 2013. [Consultado el 25 de agosto de 2015].

5. CALLIMACHI, Rukmini (2015), “ISIS Enshrines a Theology of Rape”. En The New York Times, el 13 de Agosto de 2015. [Consultado el 25 de agosto de 2015].

6. MÁIQUEZ, Miguel (2015), “Estado Islámico: el ‘califato’ del terror cumple un año”. En 20 Minutos, el 28 de junio de 2015. [Consultado el 25 de agosto de 2015].

7. Ibídem.

8. DAVIDSON, Neil (2013), Transformar el mundo. Revoluciones burguesas y revolución social. Madrid: Pasado y Presente [2012], pp. 417/450.

martes, 5 de junio de 2012

Nepal, la revolución desconocida.




Chicxs, os informo que ya ha salido mi primer libro "Nepal, la revolución desconocida" y que a partir de esta semana ya podréis pedirlo a la editorial y creo que también a vuestras librerías habituales (en especial las de Madrid y Barcelona). Aquí el enlace a la editorial donde podéis encargarlo: http://www.lacaida.info/ Os dejo una breve sinopsis para que os hagáis una idea sobre el tema que versa:

"¿Por qué leer un libro sobre una revolución perdida en un pequeño país de Oriente del que prácticamente nadie sabe nada? Buena pregunta. Quizás merezca la pena leerlo porque dicho país esté cercado por dos de las futuras potencias mundiales en “guerra fría”: India y China. Quizás también porque los vigilantes EUA estén jugando allí sus bazas para no permitir que la gigantesca China les arrebate el papel de potencia hegemónica internacional. O también pudiera ser porque allí se produjo, pese al silencio de los grandes medios de comunicación, una aplastante victoria de las fuerzas comunistas en las últimas elecciones que permitió que actualmente un partido maoísta encabece un gobierno de coalición dentro de un sistema pluripartidista. Justo después de que nos repitieran, por activa y por pasiva, que “comunismo” y “lucha de clases” eran fenómenos de un pasado remoto y en todo caso alejados (cuando no enfrentados) a la esencia de la democracia.

El presente trabajo de Jon Illescas narra la historia viva de la revolución nepalí y reflexiona sobre conceptos que a veces damos por sentados como democracia, soberanía, justicia y libertad. Estamos convencidos que no solo resultará de gran interés para aquellos estudiosos de las relaciones internacionales y la historia contemporánea, sino también se nos presenta como una poderosa herramienta de aprendizaje para todos aquellos que desde sus pequeñas trincheras de activismo y militancia diaria, quieren entender el mundo para poder transformarlo en uno más justo y democrático. Algo que en los tiempos que corren, donde el sistema capitalista nos está infligiendo una gran crisis que tiene su reflejo en cientos de millones de dramas individuales, se nos antoja de vital importancia y urgencia para todos. El valor del presente volumen radica pues en ser al mismo tiempo: rigurosa fuente para investigadores y estudiantes a la par que inspiradora herramienta para aquellos ciudadanos que desean ver un poco de luz al final de túnel. Siempre que tengan, claro está, la valentía para recorrerlo."